Europa vuelve a tropezar con Polonia

Kaczynski se niega a firmar el Tratado de Lisboa hasta que Irlanda lo apruebe.
La decisión abre un debate sobre los poderes del jefe de Estado polaco

Europa ha vuelto a tropezar con Polonia. Lech Kaczynski, el presidente conservador y euroescéptico del ex país comunista, desafió ayer a la UE al anunciar que ya "no tiene sentido" firmar el acta de ratificación del Tratado de Lisboa hasta que Irlanda lo apruebe. Este nuevo golpe a la construcción europea, justo cuando Francia acaba de asumir la presidencia de la Unión, agrava aún más la crisis abierta el 12 de junio tras el no irlandés al tratado y las reticencias de la República Checa a aprobar el texto europeo.

"En este momento, el tratado no tiene sentido. Es difícil decir cómo terminará todo", dice Kaczynski en una entrevista publicada ayer por el diario polaco Dziennik en la que deja claro que la UE puede seguir funcionando con el Tratado de Niza. A Kaczynski, cuyo mandato expira en 2010, le preocupa que se impulse la ratificación sin la aprobación de todos los socios, ya que se socavaría el principio de la unanimidad en la toma de decisiones. "Una vez rompamos este principio", dice, "nunca lo recuperaremos".

Su inesperada resistencia a firmar el texto -hasta ahora había dicho que lo haría- va en contra de la decisión del Parlamento polaco, que el 1 de abril aprobó el tratado por abrumadora mayoría, incluido el apoyo del partido del presidente (Ley y Justicia) y su principal dirigente, Jaroslaw Kaczynski, ex primer ministro y gemelo del jefe del Estado.

Pero la Constitución polaca establece que el tratado tiene que ser firmado por el presidente para entrar en vigor. El primer ministro, Donald Tusk (Plataforma Cívica, liberal), le exigió ayer que cambie de opinión, porque es lo que más le conviene a Polonia.

Los juristas discrepan sobre los poderes del jefe de Estado para detener la ratificación. "El presidente no tiene la obligación de firmar si no quiere", afirma Piotr Winczorek, experto en Derecho Constitucional. Y añade que, si el presidente veta una ley, el veto puede ser anulado por el Parlamento, pero no existe ninguna disposición que permita la ratificación de un tratado internacional si el jefe de Estado se opone. "Ni el Parlamento ni el Gobierno tienen margen de maniobra", dice.

Otros expertos consideran, en cambio, que el presidente tiene derecho de veto sobre las leyes, pero no sobre los tratados internacionales. "La Constitución no establece plazos, ni da detalles; no hay un mecanismo claro, pero muchos expertos coinciden en que Kaczynski tiene que firmar", afirma por teléfono Pawel Swieboda, director del centro de investigación DemosEuropa.

Los analistas políticos consultados coinciden en que, finalmente, firmará el tratado y que su objetivo real es ganar popularidad entre sus votantes, que mayoritariamente desconfían de la UE. "Quiere ganarse a su electorado potencial, demostrarles que tiene una agenda independiente del Gobierno", afirma en entrevista telefónica Lena Kolarska-Bobinska, directora del Instituto de Estudios Públicos en Varsovia.

Tras la derrota del partido de los Kaczynski en las elecciones parlamentarias de octubre pasado, los conservadores han caído en picado en las encuestas (tienen el apoyo del 30% y el Gobierno, del 50%). En cuanto a la valoración de líderes, los gemelos son los políticos menos populares.

El euroescepticismo de los Kaczynski es bien conocido en Bruselas. En junio de 2007 ya estuvieron a punto de vetar el tratado. Después, ya con los liberales en el Gobierno, bloquearon el texto en el Parlamento polaco, aunque finalmente se aprobó con un apartado en el que se garantiza la supremacía de la Constitución polaca frente a la Carta Europea de Derechos Humanos, para intentar evitar la posibilidad de que la UE imponga el matrimonio y la adopción por los homosexuales.

Los límites del presidente
Poder de veto. El presidente, según la Constitución polaca, tiene capacidad de veto sobre algunas leyes aprobadas por el Parlamento, pero los expertos no se ponen de acuerdo sobre si el jefe de Estado puede bloquear los tratados internacionales. No hay plazo para que el presidente firme el tratado.

Salida a la crisis. Los analistas consultados consideran que el anuncio del presidente es un gesto hacia sus votantes y un intento de demostrar que tiene una agenda independiente del Gobierno, en manos de un partido rival.

Opinión pública. Una encuesta publicada hace unos días señala que el 45% de los polacos quiere que se siga adelante con el tratado, pese al rechazo de Irlanda. Sólo el 24% está en contra. Mientras, los sondeos muestran que el Gobierno tiene una popularidad del 50% y el partido del presidente (en la oposición) tiene el apoyo del 30%.

El País, España
02.07.2008


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