La mayoría de la UE choca con el nacionalismo británico y polaco

El presidente de la Eurocámara recrimina a Blair y a Kaczynski su actitud insolidaria. Varsovia exaspera al basar su petición de más poder en las secuelas del nazismo.

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La decisiva cumbre sobre la reforma de las instituciones de la Unión Europea (UE) se inició ayer en Bruselas con un tenso choque de la mayoría de países europeístas, liderada por Alemania, España y Francia, con las exigencias nacionalistas de Gran Bretaña y Polonia. Tras varias horas de agrias discusiones, los líderes de los Veintisiete se separaron anoche sin haber logrado consensuar el contenido del nuevo tratado de la UE, que debe servir para superar la actual crisis política desencadenada por el rechazo del proyecto de Constitución europea en los referendos francés y holandés hace dos años.
La intransigencia del primer ministro británico, Tony Blair, y del presidente polaco, Lech Kaczynski, impidieron acercar las posturas sobre la propuesta de compromiso de la presidencia alemana para incorporar en el nuevo tratado la reforma institucional, la sustancia y todas las innovaciones de la Constitución.

Dos bloques
 España, Francia e Italia encabezaron la defensa de la propuesta alemana y rechazaron reabrir la negociación del paquete institucional, como pretenden Gran Bretaña y Polonia. Los líderes de los tres países, que antes del inicio de la reunión habían acordado actuar en bloque para preservar el contenido de la Constitución, lograron agrupar a su alrededor a la mayoría de los países de la UE en defensa del documento alemán.

El presidente del Parlamento Europeo, Hans-Gert Pöttering, recriminó al inicio de la cumbre la actitud de Gran Bretaña y Polonia. Pöttering reprochó a Blair que no asumiera ahora los principios del Tratado Constitucional que suscribió en el 2004. El presidente de la Eurocámara también previno a Kaczynski de las consecuencias negativas que podría tener para su país que cumpliera su amenaza de vetar el nuevo tratado. "Un veto es una violación de la solidaridad europea y esto podría liberar a los otros pueblos e instituciones de la UE de su obligación de solidaridad", afirmó Pöttering, en una velada referencia a los 67.300 millones de euros de ayuda de cohesión que recibirá el país y al apoyo que los demás socios europeos han dado hasta ahora a Polonia en sus conflictos con Rusia y en sus dificultades energéticas.

Eurocámara
"El futuro de la UE está en juego", subrayó Pöttering. La Eurocámara, advirtió, no aceptará un tratado que diluya el contenido del proyecto de Constitución, ni aprobará nuevas incorporaciones de países a la UE mientras la reforma institucional no esté resuelta satisfactoriamente.

Blair, sin atender a la Eurocámara ni al bloque europeísta, insistió en que no aceptará un nuevo tratado a menos que sus exigencias sean "plenamente satisfechas". Gran Bretaña rechaza que la Carta de Derechos Fundamentales tenga carácter jurídicamente vinculante y se opone a ver reducido su derecho a veto en la legislación europea, en especial en materia de cooperación policial y judicial. Blair también exige diluir las competencias y la capacidad de actuación del futuro ministro europeo de Asuntos Exteriores y se opone a que presida el Consejo de Ministros de Exteriores de la UE.

Sistema de voto
Kaczynski, por su parte, volvió a insistir en reabrir la negociación del sistema de voto en el Consejo de Ministros europeo, pieza central de la reforma institucional, a lo que se opone la casi totalidad de países. Polonia estima que el voto por doble mayoría de estados (55%) y población (65%) debilita su poder en la UE, ya que ahora tiene casi el mismo voto que Alemania, que tiene 2,5 veces más población.

Los comentarios del primer ministro polaco, Jaroslaw Kaczynski, en Varsovia de que su país merece tener más poder de voto en la UE, porque su población sería ahora mayor si no hubiera sido diezmada por el régimen nazi durante la segunda guerra mundial, acabaron de exasperar a los demás líderes. Varios de ellos recordaron que ha sido precisamente Alemania la que más ha apoyado el ingreso de Polonia en la UE y la que financia en mayor medida todas las ayudas que recibe.
Por el contrario, el primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, se mostró al llegar más conciliador y se declaró "muy satisfecho" de los preparativos de la presidencia alemana de cara al nuevo tratado.

El Periódico, España
22.06.2007


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