Proyecto “Café d’Europe”


Una Europa que entra por la panza

La Unión Europea se ha inventado una nueva forma de venderse a los votantes: sus tortas. Para celebrar el Día de Europa -el 9 de mayo es la fecha en que la idea de una unión continental fue propuesta por primera vez- la presidencia austriaca de turno en la UE eligió un café en cada capital europea para ilustrar la riqueza culinaria de la Comunidad.

El eslogan de la campaña: "Dulce Europa, déjate seducir..."

Europa ha estado por años buscando algo que inspire a las nuevas generaciones de ciudadanos, en general jóvenes ya poco impresionables después de 60 años de paz y el fin de las divisiones continentales de la Guerra Fría. Los austriacos comenzaron su presidencia en enero con un encuentro en Salzburgo destinado a explorar si la cultura europea podía ser utilizada de alguna forma para unir y entusiasmar a los europeos jóvenes, y, eventualmente, acercarlos a los valores comunitarios.

Una variedad asombrosa
La reunión coincidió con la celebración de los 250 años desde el nacimiento de Mozart, por lo que hubo conciertos en las plazas empedradas y los famosos dulces Mozartkugel de Salzburgo fueron repartidos sin cargo entre los delegados asistentes. La nueva iniciativa Cafe d'Europe reemplaza escritores por música, debates por conciertos y tortas por chocolate. Los países que están negociando su incorporación -Bulgaria y Rumania- también fueron incluidos, por ello el menú completo vino con 27 tortas y pasteles.Y tal como lo puso la canciller de Austri, Úrsula Plassnik: "La mejor forma de despertar el cariño por Europa es descubrir por uno mismo la diversidad cultural y emocional que encierra". Algunas de las contribuciones eran predecibles: las magdalenas francesas, baclava de Chipre y pasteles daneses de Dinamarca. Los pasteleros lituanos conjuraron algo parecido a un erizo, llamado sakotis, en tanto que Malta se lució con una especie de sándwich de dátiles frito hecho con una masa a base de vino tinto, Imqaret.

Al final, chistes
Timothy Garton Ash y Gabriele Matzner-HolzerEn el capítulo británico del evento, uno de los oradores se lamentó de que la caída del comunismo y la presión de la globalización han llevado a algunos pasteles tradicionales polacos - Krakowsie kremowki (una especie de milhojas) y el Wzetki (un primo del tiramisú) - al borde de la extinción. Timothy Garton Ash respondió a la solicitud de bromas de Gabriele Matzner-Holzer. "Ahora es más fácil conseguir un tiramisú en Varsovia que un W-zetki", se quejó. "¿Me pregunto por qué no tenemos un mecanismo para compartir la rica diversidad de nuestras cocinas con el resto de Europa?"

Pero el debate no se quedó demasiado en la cultura o la cocina, y -sorprendentemente, para una discusión que debía versar sobre el futuro de Europa- en un determinado punto giró hacia las bromas. La embajadora austriaca en el Reino Unido, Gabriele Matzer-Holzer, preguntó por qué no había bromas sobre la Unión Europea y pidió a quien sepa alguna que la comparta.

Dictadura
El historiador Timothy Garton Ash respondió al pedido con una: "Si la Unión Europea se presentara para obtener la membresía de sí misma no sería admitida", sobre la base de que no cumple los estándares requeridos de democracia interna. Sin embargo señaló que como los chistes políticos son más comunes sobre las dictaduras, la escasez de bromas podría verse como un buen signo. Excepto que lo tachen a uno de ser "tan aburrido" como la Unión Europea , entonces ahí sí tienes un problema, señaló.

Un funcionario europeo más tarde recordó otra broma, no tanto sobre la Unión Europea en sí misma, sino más bien sobre los estereotipos continentales: En el cielo, dijo, los cocineros son franceses, los policías ingleses, los mecánicos alemanes, los amantes italianos y los banqueros suizos. En el infierno, en cambio, los cocineros son ingleses, los policías alemanes, los mecánicos franceses, los amantes suizos y los banqueros italianos.

Stephen Mulvey
BBC, Asuntos Europeos


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