Parlamento Europeo

Más de 450 millones de habitantes representados, cerca de 338 millones de electores, 732 diputados, 25 países, 20 idiomas, seis legislaturas de historia, cinco años de mandato, tres sedes, dos alfabetos... Éstos son sólo algunos números que definen al Parlamento Europeo, uno de los órganos más importantes de la UE y única asamblea parlamentaria plurinacional elegida por sufragio universal directo en el mundo.

Los ciudadanos de los 25 Estados miembros de la Unión Europea, es decir, cerca de 338 millones de electores podrán participar entre los días 10 y 13 de junio en la designación de sus 732 representantes.
A pesar de estas cifras abrumadoras, la participación que luego se registra en los comicios (49’8% de media en Europa en las últimas elecciones) es bastante baja, sobre todo si no coinciden con ninguna consulta a nivel nacional. Eso se puede deber bien a desinterés o bien, a un cierto desconocimiento en torno a este órgano y sus funciones.

Pero antes de todo, ¿Qué es?
El Parlamento Europeo es una cámara parlamentaria como cualquier otra nacional, pero con la salvedad de que está constituida por diputados de distintos países, elegidos en distintas naciones, pero que trabajan por una causa común.

Cada cinco años, desde 1979, los electores europeos tienen una cita con las urnas para elegir a sus representantes.
Al principio, esta cámara sólo ejercía una labor meramente consultiva, aunque poco a poco, y sobre todo tras la entrada en vigor del Acta Única Europea en 1987, se ha ido reforzando su poder. Actualmente, el Parlamento es una asamblea legislativa, con poderes presupuestarios y de control, que ejerce competencias comparables a las de un parlamento nacional, aunque a escala europea.

Los ciudadanos pueden dirigirse en cualquier momento a sus representantes para comunicarles sus preocupaciones e iniciativas, a través de un buzón electrónico. Pero –individualmente o en grupo- pueden ejercer su derecho de petición, dirigiendo formalmente solicitudes o quejas (relativas a la Unión) al presidente del Parlamento, que serán examinadas para decidir qué tipo de acción debe llevarse a cabo o si se deben de transmitir al Consejo o Comisión Europea para que se adopten medidas al respecto.

Según el presidente, Pat Cox, “el Parlamento Europeo es una institución mayor de edad y que ejerce sus competencias con plena madurez. Es una asamblea con competencias legislativas y de control, que desempeña funciones complementarias a las de los parlamentos nacionales y representa a los ciudadanos allí donde aquellos no tienen competencia directa”.

Sistema de elección
Desde el Tratado de Maastricht (1993), cualquier ciudadano de un país miembro de la Unión puede votar en su país de residencia, sea o no sea su nación de origen. Del mismo modo, puede ser elegido, aunque debe ser mayor de edad y tener plenitud de derecho de voto.

La elección del Parlamento se hace mediante sufragio universal directo en todos los Estados miembros, aunque los métodos de adscripción de diputados o las circunscripciones electorales –entre otros detalles- varían según los países.

La mayoría cuentan con una única circunscripción –a nivel país- pero hay casos en los que se utiliza la división por provincias (como en Francia, Italia o Reino Unido), ambas –por regiones o ‘landers’ y la nacional- (Alemania) o en los que la lengua hace de filtro, como ocurre en Bélgica, donde los colegios electorales se reparten según el idioma utilizado por la población; así tenemos un determinado número de diputados a elegir por los colegios de habla francesa, otro distinto para los colegios flamencos y otro, para los de habla alemana.

Pero éstas no son las únicas particularidades. En muchos casos se presentan listas cerradas, pero en otros se utiliza el voto preferencial (Eslovaquia, Eslovenia o Finlandia, por ejemplo), que consiste en se puede votar por una lista o por determinados candidatos de las listas. O el voto transferible (Irlanda, Malta). En ese sistema, los candidatos aparecen en una lista por orden alfabético; los votantes indican para quién va su voto y, en orden preferente, otros candidatos a los que dar su voto en el caso en que el elegido en primera opción no alcanzase el mínimo para poder obtener escaño. Cuando un candidato alcanza la cuota necesaria para conseguir su asiento en el Parlamento, los votos restantes se reparten entre los demás candidatos, siempre observando las preferencias indicadas por los votantes.

También es utilizado el ‘panachage’ (por ejemplo, en Luxemburgo), sistema por el que se pueden mezclar candidatos de distintas listas.

A la hora de repartir escaños, la cabra tira al monte y los distintos países utilizan los métodos que usan cuando se trata de elecciones nacionales. Aquí podemos destacar que el más popular es el sistema D’Hondt. Luego están el Hare Niemeyer, el método Droop (usado en Eslovaquia), o la combinación entre varios (tal es el caso de Polonia, en donde se utiliza primero el D’Hondt y en un segundo reparto, el Hare Niemeyer). Todos son métodos de reparto prporcional, pero la diferencia entre ellos radica en cómo se halla el número base para el reparto.

En determinados estados votar es obligatorio. Éste es el caso de Bélgica, Luxemburgo, Grecia y Chipre. En otros países –como en Italia- no llega a ese extremo pero se considera un deber cívico. En algunas naciones no se permite votar por correo –Chipre, Malta, Polonia- y en otras lo que se hace es permitir a los ciudadanos residentes en el extranjero votar en las embajadas de sus respectivos países (Hungría, Italia, Polonia).

En fin, así como lenguas y culturas diferentes en esta Unión Europea de 25 socios, para gustos hay colores...

Diputados: número y organización
Hasta ahora, el número de parlamentarios que formaban parte de esta cámara era de 626, pero tras la ampliación del pasado 1 de mayo, el Parlamento Europeo ha pasado a tener 732 (cambio contemplado en el Tratado de Niza, que entró en vigor en 2003).

Al añadirse diez miembros más a la Europa de los Quince, la asignación de parlamentarios por cada país también se ha modificado, ya que se ha intentado que el número total no sea excesivo y preservar una relación entre número de escaños y población, evitando la pérdida de representación de los países con menos habitantes.

Para ello –y para que no surgieran diferencias en el seno de la cámara- se han seguido el criterio diputados/población. Así nos encontramos con Alemania, el Estado con más diputados (66), y con Malta en el extremo opuesto: sólo cuenta con 5.
En la zona media se encuentra España, con 54 parlamentarios (frente a los 64 que tenía en anteriores legislaturas).

A pesar de que los parlamentarios son elegidos en cada país, no se sientan por bloques nacionales, sino por grupos políticos a escala europea. Estos grupos reúnen a los principales partidos de cada nación, organizados según afinidad ideológica, para tratar de defender intereses europeos y no exclusivamente nacionales.

Según el artículo 29 del reglamento del Parlamento, todo grupo político debe ser plurinacional, es decir, estar compuesto por –al menos- diputados de dos Estados miembros. El número mínimo de diputados es de 23 si pertenecen sólo a dos países, de 18 si pertenecen a tres, o de 14, si pertenecen a cuatro más socios comunitarios.

En la V Legislatura (1999-2004) los grupos políticos presentes en la Eurocámara han sido el Partido Popular Europeo y Demócratas Europeos (PPE-DE), el Partido de los Socialistas Europeos (PSE), el Partido Europeo de los Liberales, Demócratas y Reformistas (ELDR), Izquierda Unitaria Europea / Izquierda Verde Nórdica (GUE/NGL), Los Verdes / Alianza Libre Europea (Verdes/ALE), la Unión por la Europa de las Naciones (UEN), la Europa de las Democracias y las Diferencias (EDD) y los No Inscritos (NI).

Funciones y órganos
El Parlamento tiene tres funciones: ejercer el poder legislativo, ejercitar el control democrático y formar parte de la autoridad presupuestaria de los Veinticinco.

Comparte con el Consejo el poder legislativo (el hecho de que sea una institución elegida directamente ayuda a garantizar la legitimidad democrática de la legislación europea).
El procedimiento más común para aprobar la legislación de la UE es la codecisión (aprobación de los textos por ambas instituciones). Esto sitúa a Parlamento y Consejo en pie de igualdad.

El Parlamento también ejercita el control democrático de todas las instituciones de la UE, en especial de la Comisión, ya que tiene potestad para aprobar o rechazar el nombramiento de comisarios y derecho a censurar a la Comisión en conjunto. También supervisa el trabajo del Consejo, con quien colabora estrechamente en ciertas áreas, tales como Política Exterior y de Seguridad Común y cooperación judicial y en algunos problemas de interés común como la política de asilo e inmigración y medidas para combatir la tenencia de drogas, el fraude y la delincuencia internacional. El Parlamento puede también ejecutar el control democrático mediante el examen de peticiones de los ciudadanos y creando comisiones temporales de investigación.

Finalmente, el Parlamento forma con el Consejo la autoridad presupuestaria de la UE, por lo que influye directamente en el gasto de la Unión. El presupuesto anual es decidido conjuntamente por el Parlamento y el Consejo. El Parlamento lo discute en dos lecturas sucesivas y no entra en vigor hasta que lo firma su presidente.

El trabajo del Parlamento se puede dividir en dos etapas. Primero se prepara el pleno. Esta preparación es hecha por los diputados en las diversas comisiones parlamentarias especializadas en ámbitos particulares de la actividad de la UE (Asuntos económicos y monetarios, Empleo y Asuntos Sociales, Pesca, Desarrollo y cooperación o Derechos de la Mujer e igualdad de oportunidades, entre otras).

Los parlamentarios se distribuyen según el sistema D’Hondt en diecisiete comisiones parlamentarias permanentes. Aparte, también pueden crearse comisiones temporales para tratar problemas específicos: fiebre aftosa, genética humana...
Los asuntos para debate también son discutidos por los grupos políticos.

Luego está el pleno propiamente dicho. A ellos asisten todos los diputados. En estas sesiones el Parlamento examina la legislación y los informes y vota las propuestas de enmiendas antes de llegar a una decisión sobre el texto en conjunto. Otros puntos del orden del día pueden incluir comunicaciones del Consejo o la Comisión o cuestiones sobre lo que ocurre en la Unión o el mundo. Un tema permanente de debate suele ser la defensa de los derechos humanos en cualquier parte del planeta.

Los informes y resoluciones del Parlamento, una vez aprobados, se transmiten al Consejo, a la Comisión, a los Gobiernos, a los parlamentos nacionales y a las organizaciones internacionales, y se publican en el Diario Oficial de la Unión Europea.

Entre el parlamentarismo anglosajón y el continental
Las dos corrientes parlamentarias en Europa –la anglosajona y la continental- se unen en el Parlamento Europeo, que es un modelo que no tiene ningún otro precedente internacional. Tiene una asamblea en forma de hemiciclo, como en los parlamentos continentales, pero los diputados hablan desde su escaño, como ocurre en la Cámara de los Comunes. Además, y entre otras cosas, la existencia de comisiones permanentes (tradición continental) y temporales (tendencia anglosajona) y el papel destacado del presidente como en casi toda Europa confirman esta convivencia.

La Eurocámara tiene tres órganos, que marcan su funcionamiento. El presidente (el irlandés Pat Cox, miembro del Partido Europeo de los Liberales, Demócratas y Reformistas, de 1999 hasta las elecciones de junio de 2004) es el representante institucional de la Asamblea y preside sus reuniones. La Mesa es el órgano de dirección y está compuesta por el presidente, catorce vicepresidentes y cinco cuestores. Además, está la Conferencia de presidentes, que reúne al presidente del Parlamento y a los presidentes de cada uno de los grupos políticos. Es el órgano que establece el orden del día en las sesiones plenarias y el calendario de trabajos, así como las competencias y composición de las comisiones.

Sedes
Esta Asamblea tiene carácter itinerante, en cierto modo. Cuenta con tres sedes: Francia, Bélgica y Luxemburgo. Las sesiones plenarias, a las que asisten todos los diputados y que tienen lugar cada mes, se desarrollan en la ciudad gala de Estrasburgo. Las reuniones de las comisiones parlamentarias y las sesiones plenarias “extraordinarias” se celebran en Bruselas (Bélgica), y la Secretaría General tiene su sede en Luxemburgo.

A este carácter nómada, que ya tiene más de cuarenta años de existencia, hay que sumar como dificultad añadida al buen funcionamiento de esta institución la exigencia de trabajar en las lenguas oficiales de la Unión: cualquier documento ha de ser traducido y publicado en cada una de ellas y todas las comparecencias se realizan con traducción simultánea. Hasta ahora, las lenguas oficiales eran once. Con la ampliación, pasan a veinte.

Otra característica (que se puede tornar en escollo) es que los diputados representan a más de cien partidos políticos. En algunas ocasiones, y a pesar de pertenecer a un grupo político, los parlamentarios dejan a un lado la afinidad ideológica y distintas delegaciones nacionales de un mismo grupo político votan de forma distinta.

A pesar de estas dificultades, la UE está en el camino -marcado hace años- de conseguir una Europa unida y en paz. En este sentido, el Parlamento puede considerarse la prueba viviente de que es posible la convivencia de europeos de toda lengua, nacionalidad y condición bajo un mismo techo


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