El Papa nombra a Nycz arzobispo de Varsovia y cierra la crisis polaca

Benedicto XVI nombró ayer arzobispo de Varsovia a un prelado que resistió valerosamente la presión de los servicios secretos, disfruta de prestigio nacional y ejercerá con soltura la tarea de primado de Polonia. El nombramiento de Kazimierz Nycz, de 57 años, obispo de una pequeña diócesis en la costa del Báltico, fue recibido con satisfacción en Varsovia y en los medios de comunicación, debido a su carácter abierto y liberal.

Wielgus y el colaboracionismo
Kazimierz NyczNycz sustituye a monseñor Stanislaw Wielgus, quien ocultó al Vaticano la gravedad de su colaboración con el espionaje comunista y fue obligado a presentar la renuncia el pasado 7 de enero en la misa de toma de posesión. El cardenal Józef Glemp, arzobispo saliente, quedó al cargo de la archidiócesis hasta ayer. Entretanto, monseñor Wielgus ha seguido las directrices aprobadas por la Conferencia Episcopal Polaca para hacer "limpieza en la propia casa", pidiendo voluntariamente que se investigue su pasado. Al día siguiente de su renuncia, escribió al Papa pidiendo perdón, y Benedicto XVI se lo concedió en una afectuosa carta, publicada el 20 de febrero, en la que elogia su dimisión "por el bien de la Iglesia de Varsovia y de Polonia".

Paradójicamente, los mismos archivos del servicio secreto que reflejaban la colaboración de Wielgus acreditan la valía de su sucesor, sometido a estrecha vigilancia policial desde 1978 hasta 1986. Un informe sobre Nycz señala que "se dedica ardientemente a sus tareas de catequesis y trata de inculcar a los jóvenes una ideología idealista. No hace vida mundana, no consta que tenga contactos con mujeres, no bebe, no fuma y no tiene automóvil sino que usa el transporte público". El joven sacerdote encargado de la catequesis en la diócesis de Cracovia era difícil de chantajear y de reclutar hasta el punto que uno de los oficiales del servicio secreto comunista escribe: "El candidato rechaza abiertamente los encuentros. Propongo quitarlo de la lista de posibles informadores y enviar su expediente a los archivos".

El clero y el servicio secreto
Tadeusz Isakowicz-Zaleski, antiguo capellán del sindicato "Solidaridad" y autor del reciente libro "Los sacerdotes y el servicio secreto", sobre la colaboración forzada, confirmó ayer que "estudié sus documentos en los archivos de la Policía comunista y de los servicios secretos, y puedo asegurar que Nycz se comportó con gran valentía". El nuevo arzobispo de Varsovia había aconsejado en los últimos años hacer frente al pasado en lugar de ocultarlo, y pedir perdón cuando fuese necesario. Ayer manifestó a Radio Vaticana que "la Iglesia polaca ha sido heroica, si bien bajo el terror comunista algunos sacerdotes no llegaron al nivel de heroísmo requerido. Es una lección que se debe superar con serenidad".

ABC, Madrid
04.03.2007


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