Juan Pablo II, según Jon Voight

El 15 de abril llegará a la Argentina un multimillonario telefilm que recorre la vida y la obra de Karol Józef Wojtyla. El estreno de la producción, que convocó a Gary Elwes y a Jon Voight para componer el difícil papel de quien durante 26 años fue Juan Pablo II, será en el cable (en el canal MGM), a cinco meses de su proyección en el Vaticano -donde fue "bendecida" por el papa Benedicto XVI- y su pase por la TV italiana, y a uno de su estreno en cines en Polonia, coincidiendo con el primer aniversario de su adiós.

Jon VoightLa biografía completa y con un impresionante despliegue de producción del hombre que nació en Wadowice, en el sur de Polonia, como Karol Wojtyla para convertirse en Juan Pablo II, llegó a la pantalla de la TV mucho antes de lo pensado. Al promediar 2005, es decir, a pocos meses de aquella noche del 2 de abril en que se apagaron las luces y se cerraron las ventanas de su aposento frente a la Plaza de San Pedro en señal de duelo, dos grandes empresas productoras norteamericanas ya habían salido a la carga con sus propuestas. Así, el 1 de diciembre la cadena ABC presentó "Have no Fear: The Life of the Pope John Paul II", que con dirección de Jeff Bleckner intenta mostrar a Wojtyla desde los veinte años hasta su último aliento, según la composición de Thomas Kretschman, el mismo que fue el capitán nazi Wilm Hosenfeld en "El pianista". Cuatro días después de conocer aquella "biografía no autorizada" de 8 millones de dólares, la CBS puso en pantalla los primeros 100 minutos (de los 200 totales, en dos entregas sucesivas) de su miniserie "Papa Juan Pablo II", de John Kent Harrison.

El guionista y director de telefilms de alta calidad (como el western "Conoces mi nombre" y "Old Man") contó con un presupuesto de 22 millones de dólares y los trabajos de Elwes y Voight, como Wojtyla joven y adulto, respectivamente, acompañados por Christopher Lee y Ben Gazzara, como los cardenales Stefan Wyszynski y Agostino Casaroli, respectivamente.

Pocos días antes, el 17 de noviembre, la producción había sido proyectada especialmente para el Papa Benedicto XVI, en la sala Pablo VI del Vaticano, poco antes de su estreno en Italia por la RAI , una de las empresas productoras. Acerca de la película, que contó con la asesoría de Joaquín Navarro Valls, portavoz del Vaticano (que en la producción es interpretado por Giuliano Gemma), Benedicto XVI aseguró que es una prueba de que los lazos espirituales y afectivos entre Wojtyla y los fieles no se han interrumpido. "No se han disuelto porque es una relación entre almas, entre la gran alma del Papa y la de innumerables creyentes; entre su corazón de padre y los corazones de los innumerables hombres y mujeres de buena voluntad que en él reconocieron al amigo, al defensor del hombre, de la verdad, de la justicia, de la libertad y de la paz", enfatizó el Sumo Pontífice en un discurso al terminar la proyección.

Benedicto XVI señaló: "La visión de la película ha renovado en mí, y pienso que en todos los que lo conocimos, el sentido de la profunda gratitud a Dios por haber dado a la Iglesia y al mundo un Papa de tan alta estatura humana y espiritual".

-Entrevistado hace algunas semanas, Jon Voight -el actor que supo componer personajes tan disímiles como aquel vaquero que termina prostituyéndose en la sombría Nueva York de "Perdidos en la noche", por el que ganó el Globo de Oro, o el ex combatiente de Vietnam que vuelve a casa lisiado en la polémica "Regreso sin gloria", por el que ganó un Oscar y la Palma de Oro en Cannes- aseguró que en cierta forma fue el mismo Juan Pablo II quien lo eligió para esta composición. "En 1980, recuerdo que se iba a hacer una película sobre una pequeña pieza de su autoría, en la que debía interpretarlo en su juventud, y al enterarse él mismo dio su visto bueno para que lo interpretara. Pero, como ocurre muchas veces en el mundo del cine, aquella producción nunca se hizo. Veinticinco años después me convocaron para interpretarlo y creo que, desde el cielo, él mismo estará muy conforme con haber tomado aquella decisión", asegura. El primer convocado por los productores había sido Ian Holm, quien no llegó a firmar contrato por razones de salud.

Voight, el elegido
¿Qué pensaba de Juan Pablo II antes de interpretarlo?
Lo veía como un personaje muy vital y le tenía afecto, pero después de hacer la película me di cuenta de dónde salía ese coraje, la fuerza, la bondad que transmitía. Me sacudió mucho su carisma, la forma en que se expresaba. Al principio, cuando empezamos a hacer la película, sentía mucho respeto por él, y ese respeto fue creciendo: lo sentía cada vez más cerca, y en los últimos días de rodaje, como si fuese un amigo.

¿Cree haber alcanzado su dimensión?
Hice todo lo que pude. Lo que me ayudó a recrearlo fue ver muchos documentales. Hay cineastas que hicieron excelentes trabajos sobre su trayectoria.

¿Cómo recreó su figura?
Cada vez que hablaba con uno de sus amigos, descubría algo más. Uno podía sentir realmente que su espíritu estaba allí. Lo veía en la cara de los que hablaban conmigo, en especial cuando contaban anécdotas graciosas. Ésa es la forma en que lo hice, una mezcla de todas esas cosas. El investigar tanto me permitió, incluso, colaborar con el director para incorporarle detalles más precisos.

¿Piensa que es una responsabilidad grande que el público lo asocie con el verdadero Juan Pablo II?
Probablemente tengan alguna dificultad para diferenciarme del verdadero Juan Pablo II, y el que puedan confundirme, si así ocurre, me alegra mucho. Cuando hacíamos la película en Europa, y lucía tan parecido, mucha gente se conmovía. Y me conmovían a mí, porque me transmitían tanto amor que me era imposible ser indiferente.

¿Es católico?
No soy dogmático: lo mío es más bien espiritual. Me interesan todas las religiones; hay muchas fuentes espirituales auténticas.

¿Cuál fue el papel de su vida?
El de "Perdidos en la noche", sin duda, pero hay otros, incluso algunos que hice para TV de manera muy bella. Hay muchos papeles de los que puedo estar orgulloso y, mirando hacia atrás, creo que no los hice tan mal; no obstante, estoy particularmente orgulloso del de Juan Pablo II.

¿Espera que lo sigan eligiendo para trabajos como éste?
Este tipo de papeles no se presentan con frecuencia. Creo que uno a lo largo de toda una carrera intenta hacer cosas buenas. Estoy interesado en diferentes tipos de papeles, pero creo que en el futuro buscaré historias con un sentido genuino, que realmente causen un impacto, que sean una guía moral; no importa si son pequeños o grandes: me interesaría hacerlos.

¿Recuerda vivamente aquella anécdota de 1980?
Pienso que Juan Pablo II me está mirando, porque fue él, a fin de cuentas, quien me eligió. Estoy muy contento. Espero que desde las alturas me esté premiando con una sonrisa.

Claudio D. Minghetti
Los Andes, Mendoza


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