El Papa inicia una simbólica visita a Polonia, la tierra de su antecesor

La vidriera de un negocio de Varsovia, repleta de retratos del PapaRoma.- Detrás de las huellas de su amado predecesor Juan Pablo II, Benedicto XVI emprende hoy un viaje de cuatro días a Polonia, que culminará con una histórica visita a Auschwitz-Birkenau, uno de los mayores campos de concentración nazi, cerca de Cracovia. Querido personalmente por Joseph Ratzinger, que fue muy amigo y el brazo derecho del papa polaco durante más de veinte años, éste es considerado el primer viaje internacional de Benedicto XVI. Cuando en agosto del año pasado estuvo en Alemania para la Jornada Mundial de la Juventud , el papa Ratzinger estaba cumpliendo con una cita programada por su antecesor y no por él.

Ya esa vez, sin embargo, el papa alemán -que de niño fue obligado a alistarse en las Juventudes Hitlerianas- dejó en claro que su pontificado iba a seguir el camino emprendido por el papa polaco e iba a hacer memoria para curar heridas dolorosas del pasado. Así, como esta vez orará por la paz en el lugar de exterminio más conocido en la historia de la humanidad, esa vez visitó la sinagoga de Colonia, destruida por los nazis en 1938 y reconstruida en 1959, donde denunció el "crimen inaudito" del Holocausto.

Desde que fue elegido papa, el 19 de abril de 2005, Benedicto XVI, de 79 años, nunca dejó de mencionar a Juan Pablo II, de quien fue uno de sus máximos colaboradores, al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Por eso es que este viaje representa algo así como la culminación de un año de homenajes. "El siervo de Dios Juan Pablo II me acompañará", dijo el Papa el domingo último.

Si bien millones de polacos desearían que en esta visita el Papa proclamara beato a "su" Juan Pablo II, se descarta que pueda ocurrir algo semejante. Preciso y riguroso en cuanto a las normas, más allá de que es sabido que se están acumulando centenares de testimonios que hablan de milagros ocurridos gracias al papa polaco, el Pontífice quiere que el proceso siga su curso natural. Los entendidos calculan que habrá que esperar al menos dos años para una beatificación.

Para Joseph Ratzinger no será el primer viaje a Polonia, donde ya estuvo ocho veces, incluso en Auschwitz, pero nunca como el jefe de la Iglesia Católica. Los vaticanistas más veteranos recuerdan, de hecho, que el cardenal Ratzinger estaba en el papamóvil junto con Juan Pablo II en Varsovia en su primer e histórico retorno a su tierra, en junio de 1979, cuando aún existía el régimen comunista. Entonces, en una inolvidable misa en la plaza Mariscal Pilsudski, Juan Pablo II llenó de coraje a sus compatriotas al decir: "¡Que baje tu Espíritu y renueve el rostro de la tierra! ¡De esta tierra!", lo que fue interpretado como una invitación a resistirse al régimen comunista.

Seguramente lleno de recuerdos personales, mañana Benedicto XVI oficiará en el mismo simbólico sitio una celebración religiosa, aunque en un momento histórico y en un clima político distintos. Si bien este viaje está marcado por la memoria y la gratitud a su antecesor, el Pontífice aprovechará la oportunidad para reforzar la fe de los 38 millones de polacos, debilitada en los últimos años por un creciente secularismo y consumismo.

Radio polémica
La jerarquía de la Iglesia polaca también espera que el viaje del Papa sirva para calmar las aguas internas, últimamente agitadas por el poder de la corriente ultraconservadora católica liderada por la influyente emisora Radio María. Con más de tres millones de oyentes, esta radio apoya el movimiento conservador Derecho y Justicia, que ganó las elecciones en 2005 y hoy gobierna con el apoyo de la extrema derecha nacionalista. Más allá de que recientemente estuvo en el centro de un escándalo por hacer declaraciones antisemitas -pese a que el Vaticano pidió que dejara de ocuparse de asuntos políticos-, la emisora sigue siendo un punto de referencia y un dolor de cabeza para muchos obispos.

Desde Varsovia, donde se reunirá hoy con el presidente Lech Kaczynski y tendrá un encuentro ecuménico, el Papa viajará mañana al santuario de la Virgen Negra de Czestochowa, uno de los símbolos de la identidad polaca. A la tarde volará a Cracovia, la ciudad donde vivió Karol Wojtyla antes de ser elegido pontífice, en 1978. El sábado, el Papa visitará sitios estrechamente ligados con su antecesor: primero viajará a su pueblo natal, Wadowice. Más tarde, recorrerá el santuario de la Virgen de Kalwaria, donde los padres de Juan Pablo II solían llevar al pequeño Lolek, y de regreso a Cracovia irá al santuario de la Divina Misericordia.

El domingo, tras una misa seguramente multitudinaria en el parque de Blonie -el mismo sitio donde Juan Pablo II celebró su última misa en su patria, en 2002-, Benedicto XVI marcará un hito al ir a Auschwitz-Birkenau. Más allá de las palabras de reconciliación que dirá entonces, un papa alemán en un campo de extermino nazi será, seguramente, una imagen de esas que no se olvidan.

Por Elisabetta Piqué
Corresponsal en Italia
La Nación , Buenos Aires
25.05.2006


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