70º aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial
Polonia se indigna por la visión que da Rusia de la II Guerra Mundial

Un documental de la TV rusa presenta al país centroeuropeo como el gran aliado de Hitler. Varsovia dará su versión en Gdansk donde 22 líderes recordarán el inicio de la conflagración.

Como un reguero de pólvora recorrió, lunes y martes, los medios polacos la noticia de un documental parahistórico sobre la Segunda Guerra Mundial emitido por la televisión pública rusa. El programa levantó una ola unánime de indignación por su revisionismo histórico.

Molotov firma el pacto germano-soviético bajo la mirada de Ribbentrop, a su espalda, y de Stalin

El único que parece ajeno a la provocación es el Gobierno polaco que acaba de anunciar la presentación de su versión sobre la guerra, que para Polonia supuso un nuevo reparto y ocupación por parte de la Alemania nazi y la Rusia soviética de Stalin. La versión polaca se dará a conocer en las solemnes conmemoraciones del 70 aniversario del estallido del conflicto el próximo 1 de septiembre en Gdansk, en presencia de la canciller alemana Angela Merkel y el primer ministro ruso Vladimir Putin. La reacción polaca parece más que justificada. El documental ruso –repetido hasta cuatro veces desde el día 20 al 23 de este mes en la televisión pública– presenta una versión de los hechos que provocaron la guerra que pone patas arriba la historiografía europea del siglo XX y restablece la propaganda estalinista.

El documental presenta la Polonia de preguerra como la fiel aliada de Adolf Hitler con quien conspiraba para invadir la Unión Soviética, amante de la paz. La película atribuye supuestos protocolos secretos al pacto de no agresión firmado entre Polonia y Tercer Reich en 1934, Según la versión rusa, estos pactos secretos, por lo demás inexistentes, incluían planes para una agresión militar conjunta contra la URSS.

En este contexto, pero sin base documental alguna, el tristemente famoso pacto Ribbentrop-Molotov del 23 de agosto de 1939, viene a ser un acto de legítima autodefensa de la URSS ante el imperialismo polaco. En virtud de este pacto, Hitler y Stalin se repartieron Polonia y el resto de la Europa del Este. El acuerdo dio luz verde a la invasión alemana de Polonia, el 1 de septiembre, y a la soviética el 17 de septiembre. Que se trata de una mentira histórica esta fuera de duda en el resto de Europa. Pero en Polonia, nadie abriga ilusiones de que se trate de un exabrupto periodístico irresponsable y no de una deliberada provocación del Kremlin. La película se estrenó en vísperas del aniversario del pacto Ribbentrop-Molotov y una semana antes de las solemnes celebraciones del 70 aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial que reunirán en Gdansk –donde comenzó el ataque alemán– a 22 jefes de Estado y de Gobierno, y entre ellos a Vladimir Putin.

Además, los polacos conocen bien los continuos esfuerzos de Rusia por manipular o relativizar su pasado, sus negaciones o justificaciones de los crímenes de la dictadura de Stalin. Incluso los intentos de poner en duda la matanza en marzo de 1940 de cerca de 23.000 oficiales polacos ejecutados por orden de Stalin y Beria. Hay que recordar que las televisiones rusas están fuertemente controladas por el Gobierno.

Pese a las presiones de la opinión pública, que ha pedido categóricas protestas contra la propaganda revisionista rusa, el Gobierno polaco no ha reaccionado. "Nuestro punto de vista no lo tiene por que compartir nadie, pero lo expondremos el próximo 1 de septiembre y nadie nos quitara el derecho de hacerlo", afirmó el primer ministro, Donald Tusk. "De Rusia llegan señales diferentes –agregó–y el Gobierno no debe dejarse provocar. Debemos trabajar para una cooperación aunque la memoria histórica sea diferente en Polonia y Rusia".

Pese a estas palabras tranquilizadoras, los polacos esperan con zozobra la posible intervención de Putin en las conmemoraciones del estallido de la guerra que para Polonia supuso ocupación conjunta por sus dos poderosos vecinos. Tanto más porque Putin y Medvedev reinciden en legitimar la Rusia moderna y su glorioso poderío imperial, tanto el soviético como el zarista, incluida la rehabilitación de Stalin como el líder liberador que derrotó la Alemania nazi (en vez de presentarle como un cruel tirano que masacró a millones de personas). Esto y el recurso ruso a los suministros de gas y petróleo como presión política sobre sus vecinos, son el principal escollo que impide que las relaciones de Polonia con Rusia salgan de la virtual congelación.

Maciej Stasinski.
La Vanguardia, España
27/08/2009



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