Capítulo 5: EI Siglo de Oro - Continuación

Después de la extinción de la dinastía de los Jagellón en 1572, la nobleza creó confederaciones regionales para defender el orden estatal. Se discutía la forma de la elección del rey: si debía hacerlo solamente el senado o la dieta. Jan Zamoyski, líder del campo de la nobleza, lanzó el lema de la llamada elección libre, realizada viritim, es decir, personalmente por cada noble que hubiese acudido a los debates. La dieta convocatoria de 1573 aceptó esta solución así como el acta de la llamada confederación de Varsovia que introdujo la tolerancia religiosa y prohibió las guerras religiosas. La paz y la tolerancia religiosa fueron un fenómeno insólito en la Europa sacudida por guerras religiosas.

La primera elección libre tuvo lugar en 1573. La nobleza eligió a Enrique de Valois haciéndolo jurar un documento que definía los principios del régimen. El rey tuvo que renunciar al trono hereditario, reconocer el principio de la elección libre, las atribuciones de la dieta, el derecho del senado a supervisar la política exterior y jurar la tole‚rancia religiosa. En caso de infracción de estos derechos, la nobleza tenía la posibilidad de denegar la obediencia al rey. Enrique de Valois reinó poco tiempo, porque en 1574 después de enterarse de que el trono francés había quedado vacante huyó de Polonia. Como su sucesor fue elegido el príncipe de Transilvania, Esteban Bathory (1576-1586). Esteban Bathory renunció a la jurisdicción sobre la nobleza En vez del tribunal real fueron creados tribunales de apelación en los que los jueces eran elegidos por la nobleza. Sin embargo, para asuntos de gran importancia se mantuvo el tribunal real que se celebraba en presencia de la dieta.

Las reformas de Esteban Bathory pusieron fin al proceso de conformación del régimen estatal de Polonia y Lituania en monarquía y al mismo tiempo de la republica de la nobleza.
La igualdad de derechos de la nobleza, las competencias de la dieta y el control sobre el poder real, así como la tolerancia religiosa constituían el fundamento de la democracia nobiliaria. Era un régimen original, que le garantizaba a la nobleza los derechos ciudadanos, se distinguía en todo de los sistemas políticos absolutistas de Europa.

La nobleza, sacando partido de la coyuntura económica y ocupada por la lucha por el poder, estuvo en contra de las guerras. Pero desde fines del siglo XV Lituania luchaba contra la expansión de Moscú y sufrió en estas luchas considerables pérdidas territoriales. La permanente presión moscovita contribuyó a estrechar la unión polaco-lituana.

En los años 1520-1525 Polonia estuvo en guerra contra la Orden Teutónica cuyo gran maestro Alberto Hohenzollern se había negado a rendir homenaje de vasallo. La guerra terminó con el homenaje de Prusia (en Cracovia en 1525) pero Alberto consiguió que el rey diera su consentimiento para la secularización de la Orden, la adopción del luteranismo y la creación, en una parte de Prusia, de un ducado laico feudatario de Polonia. En 1561 fue secularizada la Orden de los Caballeros Portaespadas, que ocupaba parte de Livonia, que se convirtió en feudataria de Polonia buscando protección de la agresión por parte de Rusia. Esto provocó las guerras de Polonia y Lituania contra Rusia en los años 1562-70 y 1577-1582, que terminaron con la victoriosa expedición de Esteban Bathory a Pskov y el rechazo de la agresión rusa contra Livonia.

Caballero polacoMenos favorables fueron los resultados de la política dinástica de los Jagellón, las relaciones con los Habsburgo y Turquía. El crecimiento de la potencia de Turquía inclinó a Segismundo el Viejo a concluir un tratado con el emperador Maximiliano (Viena, 1515) en virtud del cual, en el caso de la extinción de las ramas húngara y bohemia de los Jagellón, la corona de ambos países pasaba a los Habsburgo. Cuando en 1526 en la batalla de Mohacs contra los turcos pereció el joven Luis Jagellón que no tenía hijos, los Habsburgo subieron al trono de Bohemia y al poder en la parte de Hungría que no había pasado bajo el dominio de Turquía. En las luchas por las influencias en Moldavia triunfó Turquía, que entonces vivía el auge de su potencia. Las influencias de la cultura renacentista se hicieron visibles en Polonia desde las últimas décadas del siglo XV. El contacto con esta cultura fue posible gracias a los viajes de jóvenes nobles para estudiar en el extranjero, y a las relaciones diplomáticas y dinásticas comerciales. En el siglo XVI se produjo un desarrollo singular del Renacimiento polaco debido a la existencia de un grupo relativamente numeroso de destinatarios de las obras artísticas formado por la nobleza y la burguesía cultas, así como gracias al mecenazgo del rey, de los obispos y los magnates. El centro de la cultura polaca siguió siendo Cracovia, donde estaban la corte real, la Universidad, imprentas y talleres de escultores y arquitectos.

ZamoscEl Renacimiento cracoviano, que se irradiaba a todo el país, se desarrolló bajo influencias italianas. En los años 1507-36 artistas italianos reconstruyeron el castillo real de Wawel. La capilla renacentista de Segismundo y los sarcófagos de Segismundo el Viejo y Segismundo Augusto se convirtieron en modelo para capillas sepulcrales en todo el país. En las ciudades fueron construidos ayuntamientos renacentistas. Surgían también ciudades nuevas, diseñadas de acuerdo con las ideas del Renacimiento. La ciudad más maravillosa de este tipo fue Zamosc, construida por Bernardo Morando para Jan Zamoyski.

En Prusia predominaba el Renacimiento septentrional llevado desde los Países Bajos a través de los contactos comerciales de Gdansk. Una síntesis singular de la cultura polaca, rusa y armenia surgió en Lwow. Un papel similar de conglomerado étnico-cultural fue desempeñado por Vilna.

La literatura alcanzó su auge en la obra de Jara Kochanowski (1530-1584) en sus Epigramas, Cantos y Trenos a la muerte de su hija. Un impulso para el desarrollo de la literatura polémica fue la Reforma. El luteranismo se divulgó sobre todo en las ciudades de Prusia, mientras el calvinismo entre parte de la nobleza de la Pequeña Polonia y de Lituania. Pero la inmensa mayoría de la nobleza polaca y lituana permaneció católica y ortodoxa rusa. En las condiciones de tolerancia que imperaban en Polonia (el rey Segismundo Augusto solía decir: “No quiero ser el amo de vuestras conciencias”) podían también desarrollar sus actividades adeptos de orientaciones más radicales. Todas las orientaciones religiosas luchaban por las influencias a través de las escuelas y la propaganda. De ahí el desarrollo de las escuelas y las imprentas, y varias traducciones de la Biblia al polaco. La Contrarreforma también se valía de las escuelas, en particular las de los jesuitas.
Los primeros colegios jesuitas surgieron en los años sesenta. El nivel de enseñanza en estos colegios fue muy alto; el colegio de Vilna, gracias a la fundación del rey Esteban Bathory, se convirtió más tarde en universidad (1578).

Biblioteca de la Universidad de Vilna
Biblioteca de la Universidad de Vilna (1570), fundada y basada
en las colecciones de Segismundo II, rey de Polonia
y Gran Duque de Lituania

La ciencia polaca se desarrollaba en estrecho vínculo con la ciencia europea. La astronomía alcanzó un nivel muy elevado. Precisamente en aquella época vivía Nicolás Copérnico (1473-1543), autor de la obra De revolutionibus orbium coelestium". También se desarrollaron la cartografía, la agrimensura, la medicina, el derecho, las ciencias naturales y agrícolas. El mayor logro de las ciencias políticas fue la obra de Andrzej Frycz Modrzewski De Republica emendanda (Sobre la enmienda de la República). Otra obra destacada de literatura política fueron los Sermones del predicador de la corte Piotr Skarga. El interés por la historia nacional y universal fructificó con numerosas obras, entre ellas, la Crónica del Mundo escrita en polaco por Marcin Bielski (1556) y De duabus Sarmatas de Maciej Miechowita (1517). En esta última obra se reflejó la opinión corriente entre la nobleza de que su origen era distinto del de los campesinos y los burgueses. Según esta opinión, la nobleza provenía de una antigua tribu guerrera, los sarmatas. Esta opinión se generalizó sobre todo en la segunda mitad del siglo XVI y en el siglo XVII. La cultura de la nobleza tuvo un gran atractivo para los demás estamentos de la República y también para los vecinos.

Capítulo 6: Fin de la expansión y la crisis


The International Raoul Wallenberg Foundation
Godzina Polska - La Hora de Polonia

El Águila Blanca es parte del proyecto “Las huellas polacas en la República Argentina”


Museo Roca, Ministerio de Cultura, Presidencia de la Nación. © 2003 - 2016
El Águila Blanca Museo Roca - Insitituto de Investigaciones Históricas Condecoración otorgada a Claudia Stefanetti Kojrowicz