Capítulo 5: EI Siglo de Oro

El próspero siglo XV había preparado al siglo XVI que en la historia de Polonia es llamado el Siglo de Oro. La superficie de Polonia y Lituania era de 815 mil kilómetros cuadrados, y la población de 8 millones de personas. Los campesinos constituían el 67% de la población, los burgueses el 23% y la nobleza, junto con el clero, un 10%. La exportación de trigo y el balance comercial positivo le aseguraron el bienestar a Polonia y también un considerable crecimiento demográfico. En la esfera política se trató de un período sin amenazas y de grandeza. Las guerras, muy pocas, estallaban solamente en la periferia de Polonia y Lituania. Y en la cultura, fue el siglo del Renacimiento y del florecimiento de la literatura polaca. El alto nivel de instrucción permitía a la nobleza asumir el poder y crear una forma de régimen específicamente polaco, la república de la nobleza. Los privilegios que la nobleza había obtenido en los siglos XIV y XV, se extendieron a la nobleza lituana y a los boyardos ortodoxos de la parte rusa del Gran Ducado de Lituania. Fue éste un fenómeno de enorme importancia para el surgimiento de un grupo social uniforme desde el punto de vista de sus derechos y aspiraciones y formado por personas de distintas lenguas y religiones.
La unidad política de la nobleza y su actividad común para conquistar el poder prevalecían sobre las divisiones regionales, étnicas y confesionales.

Entre los privilegios de la nobleza, los decisivos para la conformación del nuevo régimen estatal, estuvieron los privilegios de Nieszawa. El rey tuvo el deber de consultar con la nobleza y obtener su consentimiento para establecer los impuestos y declarar guerras. Esto suponía la necesidad de enviar a las dietas regionales a representantes del rey.
Pero tales consultas eran molestas y consumían mucho tiempo. A fines del siglo XV se estableció la práctica de enviar por las dietas regionales a representantes a la dieta nacional. En tales dietas, además de los diputados, participaban el consejo real y el propio monarca. Así se constituyó la Dieta general de dos cámaras, común para los dos Estados, Polonia y Lituania (1493). La cámara de los diputados estuvo integrada por los representantes de la nobleza, y el senado fue constituido por el consejo real. Los debates del senado los presidía el rey.

Desde fines del siglo XV hasta los años sesenta del XVI se desarrolló una lucha por el poder entre los magnates y la pequeña nobleza. La línea divisoria entre los dos grupos era fluida, porque en Polonia no se había constituido un estamento separado de magnates, no hubo derechos especiales ni títulos de príncipes o condes. Todo el estamento de la nobleza tenía iguales derechos. Como magnates fueron reconocidas personas que poseían grandes latifundios y que ejercían altos cargos estatales o eclesiásticos. Los demás miembros del estamento de los caballeros fueron reconocidos como nobleza. Este estamento constituía un 10% de toda la población del país, lo cual asemejaba a Polonia a los países ibéricos y Ia distinguía de otros países europeos, donde la nobleza constituía entre un 1,5 y 2% de la población.

Un punto fuerte de la nobleza en su rivalidad política con los magnates fue su independencia material: el noble poseía generalmente varias aldeas. Hubo también nobles que no poseían aldeas ni súbditos, pero que se beneficiaban de la plenitud de los derechos de su estamento. Estas personas servían en el ejército o en la corte del rey o de los magnates. Sin embargo, los que poseían bienes eran relativamente numerosos, constituían un 3-4% de la población. Los ingresos de los latifundios crecían a lo largo de todo el siglo para llegar a su apogeo a comienzos del siglo XVII. Esto se debía a la demanda de trigo en Europa Occidental y en particular en los Países Bajos, Inglaterra y Alemania del Norte. Desde Gdansk, por vía marítima se exportaban también productos de bosques: madera, alquitrán, ceniza de leña. Por vía terrestre se exportaban cada año a Silesia y Alemania, numerosos rebaños de bovinos. Fue una exportación rentable, los precios crecían a lo largo de todo el siglo XVI y junto con ellos los beneficios de la nobleza y de las ciudades polacas que participaban en la organización de la exportación. Prosperaba sobre todo la ciudad de Gdansk.

La producción de cereales para la exportación llevó a importantes cambios en la organización de Ia agricultura polaca y en las relaciones entre la nobleza y el clero y el campesinado. Cada propietario de finca aspiraba a aumentar la superficie de su tierra. El tributo era pagado por los campesinos en forma de prestación personal (servidumbre), limitándose el tributo en dinero. Gracias al régimen de servidumbre la mano de obra en el campo era barata y gracias a la exportación de cereales, los ingresos eran grandes.
Pero estas transformaciones no provocaron protestas de los campesinos aunque se había limitado tanto su libertad económica como personal. Tomando como criterio el alto crecimiento demográfico se puede deducir que en el siglo XVI los campesinos vivían bastante bien y esto puede explicar la falta de protestas.

Segismundo I
Bona Sforza
Segismundo II
Bárbara Radziwilowna
La dinastía jagiellona por el artista Lucas Canach Mlodszy:
en primer lugar vemos al rey Segimismo I stary, el Viejo y a su esposa, la italiana Bona Sforza.
El rey Segismundo II Augusto y su segunda esposa.

La nobleza rica, culta e independiente, dirigida por brillantes líderes, luchaba por el poder sobre todo en el foro de la Dieta general. Las leyes (llamadas constituciones) de la dieta de Piotrków (1504) limitaron el reparto de bienes reales y establecieron la incompatibilidad de cargos. Esto atentaba contra la posición económica de los magnates. La constitución de la dieta de Radom de 1505 llamada Nihil novi establecía que sin el consentimiento de la dieta no podían ser aprobadas ningunas leyes nuevas. Desde aquel tiempo el programa de la nobleza fue poner estas leyes en práctica. No era una tarea fácil, porque el rey Segismundo el Viejo (1506-1548) se apoyaba en los magnates. También su esposa, Bona Sforza, se rodeaba de magnates. Continuó esta política su hijo Segismundo Augusto (1548-1572) pero la guerra con Moscú, la necesidad de recaudar impuestos y el problema de la sucesión (el rey no tuvo hijo) inclinaron al monarca a cooperar con la nobleza. Las dietas de los años sesenta decidieron la devolución de los bienes repartidos después de 1504, el censo de las propiedades reales y de los ingresos que reportaban, la creación, a base de estos ingresos, de un tesoro especial destinando sus recursos al mantenimiento de un ejército regular. Fue reformado el sistema de impuestos extraordinarios y se uniformó el sistema de medidas y pesos.

El asunto de la sucesión en el trono y de la unión con Lituania fue resuelto de acuerdo con la voluntad de la nobleza.
Durante la dieta de Lublin de 1569 Segismundo Augusto quebrantó la resistencia de los magnates de Lituania incorporando a la Corona las tierras sudorientales del Gran Ducado de Lituania. En aquella ocasión se estableció la Unión de Lublin. El rey renunció al carácter hereditario del trono de Lituania, lo cual les abrió a los dos Estados el camino a la elección común del monarca. Ambos Estados conservaron cargos, derechos, ejércitos y tesoros separados. Los unían la dieta, la persona del rey y la política exterior comunes. En la esfera sociocultural aportó la ulterior uniformidad de la cultura política de la nobleza y el surgimiento de una nación de nobleza compuesta por distintos grupos étnicos y religiosos.

Continuación


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