Capítulo 4: Del Mar Báltico al Mar Negro

En 1384 Jadwiga, la hija de Luis de Hungría, que tenía apenas 11 años de edad, subió al trono de Polonia llamada por la nobleza y los representantes de las ciudades. Los magnates de Cracovia que gobernaban Polonia, resolvieron casarla con Jagellón, el soberano del Gran Ducado de Lituania. Una condición de ello fue la cristianización de Lituania y la incorporación del Gran Ducado a la Corona. La unión fue concluida en Krewa en 1385. Un año más tarde Jagellón fue bautizado en Cracovia adoptando el nombre de Ladislao, y la nobleza polaca lo eligió rey de Polonia. Después de la muerte de Jadwiga en 1399, el consejo real confirmó el derecho de Ladislao Jagellón al trono. Así se estableció la efectividad del rey en la Corona del Reino de Polonia.

Polonia y Lituania concluyeron la unión de cara a la amenaza que suponía para ellas la expansión de la Orden Teutónica.
El Gran Ducado de Lituania era un Estado muy vasto y muy diversificado internamente. Los propios lituanos, relativamente poco numerosos, habitaban las tierras noroccidentales.
En el Este y el Sur se extendían territorios de ducados rusos que Lituania había conquistado expulsando a los mongoles.
La población eslava de origen ruso de religión cristiana ortodoxa, era la más numerosa; su idioma, cultura y escritura predominaban incluso en la corte de los grandes duques de Lituania. El bautismo según el rito occidental del gran duque y de los magnates lituanos distinguió al elemento étnico lituano. Ante la Iglesia polaca se abrieron grandes posibilidades de trabajo misionero que le dio al clero el prestigio, la satisfacción y el significado a escala de la Iglesia Universal.

La unión fue justificada por razones económicas y sociales: la aspiración de los mercaderes a desarrollar el comercio de largo alcance, de los magnates polacos a ampliar la colonización polaca en Rusia, de los príncipes y boyardos lituanos interesados en el traslado a Lituania de modelos polacos de régimen político.

Poco después de la Unión de Krewa y el bautismo de Lituania resultó, sin embargo, que la incorporación de un organismo estatal tan distinto a la Corona del Reino de Polonia no era posible. Lituania tenía su propio régimen, sus propios derechos y sus propias estructuras sociales. El exponente de este carácter distinto fue el primo de Ladislao Jagellón, Witold.
El rey le cedió el poder en Lituania en 1392. En 1401 en Vilna y en 1413 en Horodlo, la unión polaco-lituana se transformó de modo que el carácter distinto de Lituania encontrase su expresión jurídica.

A fines del siglo XIV y comienzos del XV Polonia y Lituania juntas ocupaban un enorme territorio de 1,1 millones de kilómetros cuadrados poblado por grupos étnicos y confesionales muy diversificados: polacos, lituanos, alemanes, rutenos, judíos, armenios y tártaros; confesaban las religiones católica, ortodoxa, armenia, judaica y musulmana.
Esta diversificación tan grande, a pesar del predominio del catolicismo, obligó a los gobernantes a desarrollar una política de plena tolerancia y a garantizar a todos los habitantes, independientemente de su origen y culto, la plenitud de los derechos. El significado duradero de la Unión consistía en la incorporación de Lituania al ámbito de la cultura europea y cristiana. Fue un acto de importancia trascendental para los dos Estados y sociedades y ratificados sus principios en los siglos XV y XVI, perduró hasta fines del siglo XVIII, es decir, cuatrocientos años.

Batalla de Grunwald

La cristianización de Lituania a través de la unión con Polonia le quitó a la Orden Teutónica la razón de su expansión e incluso, de su existencia. Pero el Estado de la Orden era poderoso, perfectamente organizado, rico, disponía de un excelente ejército, de una red de castillos y de un eficaz sistema de administración. Además, gozaba de prestigio en la Europa cristiana. Una fuente constante de conflictos de la Orden con Polonia fue la ocupación de la Pomerania de Gdansk. Esto se hizo singularmente molesto a fines del siglo XIV, cuando el desarrollo del comercio de trigo polaco, transportado por el Vístula a Gdansk, tropezó con la barrera política. La Orden decidió cortar el crecimiento del poderío de Polonia y Lituania y comenzó - en 1409 - una guerra contra los dos Estados. La batalla decisiva tuvo lugar el 15 de julio de 1410 en los campos de Grunwald. El ejército polaco-lituano, de unos 30 mil hombres, que marchaba hacia la capital del enemigo, Malbork, se enfrentó al ejército de la Orden, de unos 20 mil hombres. La Orden tenía la superioridad en armamento: hasta empleó, por primera vez en esta parte de Europa, la artillería de campo. Pero la encarnizada batalla que duró todo el día terminó con la absoluta derrota de los caballeros teutónicos y la muerte de su Gran Maestro. Sin embargo, Malbork logró defenderse. A la Orden le ayudó también la intervención del rey de Alemania, Bohemia y Hungría, Segismundo de Luxemburgo. En esta situación en la paz concluida en Torun en 1411 no se aprovechó todo el éxito militar polaco-lituano. El conflicto no fue resuelto definitivamente. Pero el poderío de la Orden Teutónica quedó quebrantado.

MalborkLa lucha diplomática de la Orden contra Polonia y Lituania se desarrolló en el Concilio de Constanza (1414-1418).
Pawel Wlodkowic, profesor de la Universidad cracoviana, presentó allí un tratado que reprobaba la guerra y la violencia como método de conversión de los paganos. Un nuevo factor en el conflicto polaco-teutónico se dio después de la guerra de 1409-1411 la actitud de los súbditos de la Orden y, en particular, de la nobleza y la Pomerania de Gdansk y de la Tierra de Chelmno. Crearon una representación de estos grupos, la llamada Liga Prusiana, que reclamaba cambios de régimen y el respeto por la Orden de los derechos de los estamentos. Pero la Orden no era capaz de realizar tal reforma. En 1454 los dirigentes de la Liga de Prusia‚ amenazados por la pena de muerte, solicitaron ayuda a Polonia. El rey Casimiro Jagellón (1447-1492) declaró la incorporación de Pomerania y Prusia a Polonia. Comenzó la guerra de trece años, que terminó con la paz de Torun en 1466. Polonia recuperó la Pomerania de Gdansk y Malbork, Elblag, la Tierra de Chelmno y además obtuvo el territorio de Warmia. Las ciudades de estos territorios, por sus méritos en la lucha por su pertenencia a Polonia, recibieron numerosos privilegios; Pomerania obtuvo la autonomía territorial. El resto de las tierras de la Orden, la llamada Prusia Ducal, se convirtió en feudo de Polonia.

El sistema socio-político de Polonia en el siglo XV garantizaba ventajas a todos los estamentos. Pero, paulatinamente, debido a que la nobleza obtenía numerosos privilegios, el equilibrio entre los estamentos fue transformándose en el predominio de un solo estamento. Entre los privilegios más importantes cabe mencionar la intangibilidad de los bienes de la nobleza (1422) y la inmunidad personal - neminem captivabi‚mus nisi iure victum ( 1430-1433): la confiscación o la detención podían producirse solamente en virtud del fallo judicial; el privilegio que permitía la compra de aldeas (1423); el privilegio de Nieszawa que consistía en que el rey no podía establecer nuevos impuestos ni proclamar la movilización general de la nobleza sin el consentimiento de las dietas (asambleas) locales (1454); el privilegio que limitaba el abandono de las aldeas por los campesinos y otro que permitía a los voivodas fijar los precios de los productos de la ciudad y que eximía a la nobleza del pago de los derechos de aduana por sus propias mercancías (1496).

La limitación de los derechos del estamento burgués y el campesino en provecho de la nobleza (y del clero, unido con ella por vínculos de parentesco) cambió paulatinamente el régimen de Polonia. Esto se produjo sin la resistencia de los estamentos inferiores y sin la lucha entre los estamentos. Quizás el crecimiento general del bienestar, la inexistencia de tensiones económicas y, también las vías de ascenso social abiertas para los campesinos más talentosos contribuyeron a la atenuación de los conflictos. Además, la nobleza, luchando por sus privilegios, era solidaria en todo el país, mientras que no hubo este lazo entre la burguesía y el campesinado.

El desarrollo del Estado y de la sociedad se vio propiciado, además de los triunfos militares y el progreso económico, por el crecimiento del nivel de la cultura. Su centro eran la corte real, la Academia de Cracovia y las cortes episcopales. AI siglo XV corresponde el apogeo del desarrollo del gótico polaco. Entre las obras maestras de esta época cabe mencionar las obras de Witastwosz, escultor de Cracovia y Nuremberg, autor del retablo de la iglesia de Nuestra Señora en Cracovia y del sarcófago de Casimiro Jagellón. En la pintura, que en los comienzos se encontraba bajo la influencia de la escuela de Bohemia, se distinguía la escuela de Nowy Sacz - Cracovia.
El principal logro de la literatura de aquella época fue la Crónica de Jan Dlagosz, canónigo de Cracovia y preceptor de los hijos del rey, escrita en latín. En polaco surgieron pocas obras pero de enorme valor, que testimoniaban que ya se había ido formando la lengua literaria polaca. Estas obras eran leídas por un grupo relativamente numeroso de personas cultas. En aquel tiempo había varios miles de escuelas parroquiales en las que no sólo se enseñaba a escribir, leer y cantar cánticos religiosos. Durante todo el siglo XV en la Academia de Cracovia estudiaron más de 17 mil personas, 12 mil de ellas de la Corona. En 1473 se abrió en Cracovia la primera imprenta. En las últimas décadas del siglo XV se manifestaron en Polonia las influencias de la cultura renacentista.

Mapa del Mar Báltico al Mar NegroEn el siglo XV, próspero para Polonia, gracias a los triunfos militares y al desarrollo de la economía y de la cultura, llegaron también los éxitos dinásticos de los Jagellón. En la segunda mitad del siglo XV, en la rivalidad entre los Luxemburgo, los Habsburg y los Jagellón triunfaron estos últimos. Después de la unión dinástica de corta duración entre Polonia y Hungría (1440- 1444), en 1471 el hijo de Casimiro Jagellón, Ladislao, ocupó el trono de Bohemia y en 1490 también de HungrÍa. Así, a fines del siglo XV y comienzos del XVI, bajo el gobierno de dos linajes de los Jagellón se encontraban Polonia y Lituania, así como Bohemia y HungrÍa. Como feudo Polonia tenía parte de Mazovia y la Prusia de la Orden y llegaba con sus influencias hasta Moldavia.

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Capítulo 5: EI Siglo de Oro


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