El "regalo de Stalin" encuentra nuevo rol en Varsovia

Palacio de la Ciencia y la Cultura VarsoviaVarsovia (Reuters) - Una broma local dice que el hombre más afortunado de Varsovia es el conserje que vive en el último piso de su imponente Palacio de la Cultura, porque es el único que puede mirar por la ventana y no verlo. Odiado por muchos polacos mayores como un símbolo de la opresión, el rascacielos neogótico de 230 metros de altura fue un "regalo" del dictador soviético Joseph Stalin en la década de 1950, pero éste, a medida que una generación poscomunista madura, está encontrando un nuevo rol. El edificio de piedras marón grisáceas, ubicado entre la estación central y la principal zona comercial, ha sobrevivido a pedidos de demolición y ahora, lo que originalmente fue un monumento trofeo a la solidaridad comunista, alberga uno de los espacios musicales más modernos de la ciudad. Hace algunas semanas el edificio fue galardonado con el estatus de monumento histórico y ahora simboliza cómo los polacos, quienes se deshicieron del comunismo en 1989, se encuentra en medio de dos sistemas marcadamente opuestos, mientras la capital vive un auge.

"El palacio ahora es el corazón de nuestra ciudad y es usado por enormes cantidades de personas cada año," dijo Krzysztof Markowski, el director técnico del edificio y vicepresidente de su junta administrativa. "Puede que sea un recordatorio de una época muy pasada, pero ahora está viviendo una segunda vida, siendo de utilidad para todos nosotros," agregó. Siendo aún el edificio más alto de Polonia, el palacio domina el horizonte de la capital y se ve desde hasta 30 kilómetros. Su peculiar diseño ornamentado, del arquitecto ruso Lev Rudnev, es parte Empire State y parte realismo socialista.

Los varsovianos hoy en día usan sus cines, restaurantes y bares, tres universidades y talleres teatrales, estudios de dramaturgia y danza, así como una piscina de 25 metros. "No importa si alguna vez fue nombrado en honor a Stalin," dijo Marek Kwiatkowski, profesor de historia de la arquitectura y director del Parque Real Lazienki en Varsovia. "Podemos llamarlo en honor a (el ex presidente polaco y líder del partido Solidaridad) Lech Walesa si queremos. Los nombres cambian."

Más polaco que ruso
Inaugurado en 1955, el monumento a Joseph Stalin Palacio de la Cultura y la Ciencia cuenta con media docena de edificios gemelos en toda la ex Unión Soviética, incluyendo la Universidad Lomonosov en Moscú. Construido sobre las ruinas del centro de Varsovia, una ciudad casi completamente destruida por la ocupación del ejército alemán al final de la Segunda Guerra Mundial, el palacio cuenta con 123.000 metros cuadrados de superficie techada, 3.288 habitaciones, recintos y recámaras, 42 pisos y 36 ascensores.

Usa tanta electricidad como una ciudad con una población de 30.000 habitantes y su administración dice que le toma a un guardia de seguridad más de dos años para familiarizarse con todas sus escaleras de mármol, sus salas de fiestas, pasillos y pasadizos. Su mezcla ecléctica de columnas clásicas, estatuas y relieves de trabajadores heroicos del siglo XX se parece a muchos otros edificios en Polonia, dice Kwiatkowski. "Rudnev viajó por Polonia y visitó sus edificios renacentistas antes de que comenzara la construcción e incluyó algunos motivos típicamente polacos," señaló. "El palacio es más polaco que ruso, en mi opinión."

Algunos sostienen que los orígenes del edificio pesan más que sus méritos y dicen que la ciudad estaría mejor sin él. Su estatus como monumento histórico fue retrasado por las disputas. Lech Klosiewicz de la facultad de arquitectura del Politécnico de Varsovia dice que el palacio tiene poco valor arquitectónico.

"La gente joven piensa que son cines, cafés, bares, teatros y lugares de recreación, pero no podemos olvidarnos quién nos dio este 'regalo,"' agrega.

"Si a la arquitectura la caracterizan la belleza y la utilidad, el palacio tiene poco por lo que recomendarlo," afirmó. "Es feo y más del 60 por ciento de su espacio está simplemente en desuso."

Vistas del Palacio en una postal

Bandas alternativas
No obstante, Maciej Czeredys, subjefe de conservación para la provincia de Masovia que abarca Varsovia, sostiene que el edificio es un recordatorio importante de una era que está siendo rápidamente olvidada por un país que ahora ha abierto completamente los brazos al capitalismo de libre mercado. "Este edificio es tan un símbolo del totalitarismo como Versalles lo es del absolutismo," dijo Czeredys. La joven población de Varsovia hace un uso diario del palacio y sus amplias instalaciones.

El Café Kulturalna del palacio se encuentra a la vanguardia de la música "indie" polaca, trayendo a la capital lo último en bandas de rock y alternativas del país y apoyando grupos de folk de otras naciones del centro y este de Europa. Tanto el grupo de rock bielorruso NRM como la banda folk Troifa han actuado en el palacio en los últimos meses, al igual que el grupo polaco James Ashen, en salas repletas. El Café Kulturalna también alberga numeroso eventos como el "Vinyl Voyage," un encuentro mensual retro que atrae a adolescentes con peinados cubanos para bailes de música de las décadas de 1970 y 1980 toda la noche.

"Para mí el palacio es un lugar re reunión, en el cine o en un concierto, o simplemente para pasar el rato," dijo Katarzyna Koj, una estudiante de 21 años del Instituto de Ciencias Sociales de Varsovia. "Comprendo las emociones históricas en torno a él, pero para mí solo es parte de Varsovia y una parte muy entretenida," agregó.

Por Chris Johnson y Gabriela Baczynska
Reuters, 03.03.2007


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