Querido Amigo, lo vamos a extrañar.

Félix Luna, divulgador de la historia de Argentina

Fue torturado por policías en tiempos del peronismo.

Así lo despidió hoy el diario español El PaísFue el argentino que, con una prosa atractiva, difundió por primera vez en forma masiva la historia de su país. Se llamó Félix Luna y murió ayer en su ciudad natal, Buenos Aires, a los 84 años, después de una enfermedad por la que lo habían ingresado hace meses. Entre los historiadores, colectivo en el que tuvo admiradores y detractores, destacan dos de sus obras: El 45, que cuenta la movilización popular que coronó como líder a Juan Domingo Perón el 17 de octubre de 1945, y Soy Roca, en el que usa recursos de ficción para relatar en primera persona la vida del polémico presidente Julio Argentino Roca (1880-1886 y 1898-1904). Félix Blas Luna había nacido el 30 de septiembre de 1925 en el seno de una familia que estaba enrolada en el radicalismo. Su tío, Pelagio Luna, había sido vicepresidente del primer Gobierno democrático de Argentina, el del radical Hipólito Yrigoyen (1916-1922). Luna se graduó en Derecho en la Universidad de Buenos Aires en 1951, pero eligió la profesión de historiador. Como tal fue catedrático de esa universidad y de otras dos: la del Salvador y la de Belgrano. Pero Luna no se hizo famoso en los claustros académicos, sino como divulgador de la historia entre generaciones de argentinos.

Folclorista
También se destacó como compositor del folclore local: escribió junto al músico Ariel Ramírez los versos de las obras Misa criolla, Cantata sudamericana y Mujeres argentinas, que incluye las canciones Alfonsina y el mar, que dedicó a la poetisa Alfonsina Storni, y Juana Azurduy, que evoca a aquella mujer que combatió en el Ejército argentino en su lucha por independizarse de España, a principios del siglo XIX.

Luna escribió más de 25 libros y la mayoría fueron best sellers. En 1954, cuando faltaba un año para que un golpe militar derribara a Perón, escribió Yrigoyen. Luna denunció que fue torturado en un destacamento policial en tiempos del peronismo. Entre 1956 y 1958, durante la dictadura de Pedro Aramburu, dirigió la obra social del Ministerio de Trabajo. En 1957 ganó un premio estatal por un cuento costumbrista, La fusilación, y publicó Diálogos con Frondizi, el líder de una de las dos vertientes en que se había dividido la Unión Cívica Radical, el desarrollismo. En el Gobierno de Frondizi (1958-1982) fue consejero en las embajadas argentinas en Suiza y Uruguay y jefe de Gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores.

En 1967, en plena dictadura militar de Juan Carlos Onganía, fundó la revista Todo es historia, que se ha venido publicando desde entonces. "Pensé que una revista de historia suplía de alguna manera las inquietudes de la gente que tenía curiosidades políticas", dijo Luna. Su revista ha sido clave para la historiografía argentina, incluso para el surgimiento del actual revisionismo que Luna criticó en sus últimos años de vida. "No se puede juzgar a un inquisidor del siglo XVI con los criterios de hoy, pero comprendiendo el contexto de la época, el poder de la religión como herramienta política, uno entiende, no justifica, pero entiende", reflexionaba Luna. En 1968 publicó uno de sus éxitos, El 45.

Luna siguió escribiendo libros y artículos en diversos periódicos hasta que entre 1977 y 1982, otra vez en tiempos de militares, condujo un programa de radio y a partir de 1983, con el regreso de la democracia, tuvo su espacio en televisión. Desde 1986 hasta 1989, en el Gobierno del radical Raúl Alfonsín, fue secretario de Cultura de Buenos Aires y, como tal, popularizó los conciertos gratuitos al aire libre. Aquélla fue su última incursión en la política.

En 1989 publicó otro de sus grandes éxitos: Soy Roca, la biografía de un presidente constitucional que comandó una cruzada militar a la Patagonia para "limpiarla de indios". Luna se opuso al revisionismo que cuestiona la figura de Roca. "No hubo ningún plan distinto al que Roca propuso respecto de los indígenas. Nadie propuso mandar maestros, curas, ni dijo 'hagamos escuelas'. En ese tiempo se creía que había razas inferiores, que el progreso tenía un costo y que ese costo había que pagarlo", decía el historiador. Luna recibió distinciones no sólo en Argentina sino también de los Gobiernos de Francia, Brasil y Chile.

Alejandro Rebossio


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