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Buenos Aires - Berlín / 31 Agosto - 31 Octubre

Berlín y el cine: vidas paralelas

Una retrospectiva del Filmmuseum Berlin
en la Sala Leopoldo Lugones

El Complejo Teatral de Buenos Aires, la Fundación Cinemateca Argentina, el Filmmuseum Berlin-Deutsche Kinemathek, Freunde der Deutschen Kinemathek y el Goethe-Institut han organizado una retrospectiva denominada Berlín y el cine: vidas paralelas, 26 films que se exhibirán del 18 de septiembre al 10 de octubre en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Avenida Corrientes 1530).
Probablemente ninguna otra ciudad cambió tanto en el último siglo como Berlín, o fue atravesada de manera más profunda por los distintos vientos de la Historia. El cine, arte constitutivo del siglo XX, no sólo registró esas mutaciones: también fue conformando la identidad de la ciudad a través de sus imágenes. Este ciclo propone un recorrido posible, desde las primeras tomas de 1895 hasta la actualidad más absoluta, pasando por clásicos de Ernst Lubitsch, Friedrich Wilhelm Murnau, Roberto Rossellini, Billy Wilder, Wim Wenders, Rainer Werner Fassbinder, Rosa Von Praunheim y Ulrike Ottinger, entre otros.

La agenda completa es la siguiente:

  • Sábado 18:
    Wintergarten- Programm 1895-1896
    Dirección: Max Sklawdanovsky.
    Cinco minutos de película que registran las primeras tomas de vistas impresionadas en Berlín. Un documento histórico.

    El palacio del zapato Pinkus
    (Schuhpalast Pinkus, 1916)
    Dirección: Ernst Lubitsch.
    Con Ernst Lubitsch, Else Kenter.
    El primer film dirigido por Lubitsch del que se conservan  copias. También es el primero que realizó junto con el guionista Hanns Kräly (1885-1950) durante su período alemán. Ambos concibieron esta brillante comedia satírica sobre la burguesía de Berlín, protagonizada por el propio Lubitsch, en el papel de un aprendiz que llega a ser dueño de una gran zapatería gracias a su talento para las ventas y su poder de seducción.

    No quisiera ser hombre
    (Ich möchte kein Mann sein, 1918)
    Dirección: Ernst Lubitsch.
    Con Ossi Oswalda, Ferry Sikla.
    El maestro alemán de la comedia, que dejaría luego su huella en Hollywood, firma aquí uno de sus films más provocadores, una fábula sobre la discriminación sexual y el travestismo.
    Copias nuevas del Filmmuseum Berlin-Deutsche Kinemathek.

El programa completo a las 14.30 y 17 horas ( 80’ ; 35mm.).

  • Domingo 19:
    La última carcajada
    (Der letzte Mann, 1924)
    Dirección: Friedrich Wilhelm Murnau.
    Con Emil Jannings, Maly Delschaft.
    La historia del portero del lujoso hotel Atlantic, orgulloso de su vistoso uniforme, que debido a su avanzada edad es degradado al servicio de lavabos, se convirtió, en manos de Murnau, en la primera obra maestra del cine alemán en su transición del expresionismo al realismo social. Un clásico de clásicos en copia nueva del Filmmuseum Berlin-Deutsche Kinemathek.

A las 14.30 y 17 horas ( 80’ ; 35mm.).

  • Lunes 20:
    Los maldecidos
    (Die Verrufenen, 1925)
    Dirección: Gerhard Lamprecht.
    Con A.E. Nissen, Bernhard Goetzke, Max Maximilian.
    Basada en una idea del dibujante y caricaturista social Heinrich Zille. Un ingeniero es encarcelado por jurar en falso. Al salir en libertad, no encuentra trabajo en su profesión y cae en un ambiente social miserable, del cual parece imposible emerger. Una aguda crítica social al Berlín de la época. Copia nueva del Filmmuseum Berlin-Deutsche Kinemathek.

A las 14.30, 18 y 21 horas ( 90’ ; 35mm.).

  • Martes 21:
    Madre Krause
    (Mutter Krausens Fahrt ins Glück, 1929)
    Dirección: Phil Jutzi.
    Con Alexandra Schmidt, Holmes Zimmermann.
    Otro clásico del cine social alemán, inspirado en textos de Heinrich Zille. “…Ninguna imaginería esquemática desvirtúa la auténtica visión ambiental, obtenida mediante numerosos exteriores filmados en los suburbios septentrionales de Berlín. Ese ambiente se caracterizaba por condiciones de vivienda vergonzosas…” (Siegfried Kracauer). Copia nueva del Filmmuseum Berlin-Deutsche Kinemathek.

A las 14.30, 18 y 21 horas ( 130’ ; 35mm.).

  • Miércoles 22:
    Mercado en Berlín
    (Markt in Berlin, 1929)
    Dirección: Wilfried Basse.
    Un corto clave del movimiento llamado Nueva Objetividad, que en la línea de Brecht, George Grosz y Heinrich Zille acentúa una mirada irónica sobre la sociedad. Copia nueva del Filmmuseum Berlin-Deutsche Kinemathek.

    Gente en domingo
    (Menschen am Sonntag, 1929-1930)
    Dirección: Robert Siodmak y Edgar G.Ulmer.
    Guión de Billy Wilder. Asistente de dirección: Fred Zinemann.
    “Por primera vez el cine alemán se aproxima a la condición de los humildes, no para hacerlos protagonizar tragedias, como en Lupu-Pick, o sórdido melodramas de degradación moral, como en Pabst, sino para mostrarlos tal y como son, en su prosaica y banal pequeñez, y no sin cierta dosis de melancolía” (Román Gubern).

A las 14.30, 18 y 21 horas (17’+ 74’ ; 35mm.+16mm.).

  • Jueves 23:
    Kuhle Wampe
    (1932)
    Dirección: Slatan Dudow.
    Guión de Bertolt Brecht y música de Hans Eisler.
    Con Hertha Thiele, Ernst Buch.
    “El primer y último film alemán que llegó a expresar abiertamente un punto de vista comunista, una verdadera película independiente, producida con las mayores dificultades” (Siegfried Kracauer).

A las 14.30, 18 y 21 horas ( 74’ ; 16mm.).

  • Viernes 24:
    Los asesinos están entre nosotros
    (Die Moerder sind unter uns, 1946)
    Dirección: Wolfgang Staudte.
    Con Hildgarde Knef, Elly Burgmer.
    La primera película que se rodó en Alemania después de la guerra. "Los crímenes del nazismo están todavía encubiertos por un velo y la película formula el desconcierto que existía en esos momentos: es un llanto fúnebre" (Egon Netenjakob). “Una y otra vez, los protagonistas de Staudte aparecen ante espejos y cristales rotos, como si la imagen del mundo hubiera recibido grietas irreparables, al igual que luego en las películas de Fassbinder“ (Hans Günther Pflaum).

A las 14.30, 17 y 19.30 horas ( 91’ ; 16mm.).

  • Sábado 25:
    Alemania, año cero
    (Germania anno zero, Italia/Alemania, 1947)
    Dirección: Roberto Rossellini.
    “Mi film no quiere ser un acto de acusación del pueblo alemán, ni una defensa; es la simple constatación de unos hechos”, afirmó Rossellini de esta obra crucial del cine europeo de posguerra. Concebida como el capítulo final de la trilogía iniciada por Roma, ciudad abierta (1945) y Paisá (1946), Germania, anno zero recorre la realidad externa de Berlín arrasada para dar cuenta de un paisaje moral, de la tragedia de un mundo que necesita nuevos conceptos para ser pensado. Copia nueva del Filmmuseum Berlin-Deutsche Kinemathek.

A las 14.30, 17 y 19.30 horas ( 73’ ; 35mm.).

  • Domingo 26:
    La mundana
    (A Foreign Affair, 1948)
    Dirección: Billy Wilder.
    Con Marlene Dietrich, Jean Arthur, John Lundt.
    Un comité del Congreso de los Estados Unidos visita una Berlín aún ocupada para investigar la moral de las tropas y la encuentra bastante licenciosa. Más cáustico que nunca, Billy Wilder regresa a la ciudad de sus inicios con la complicidad de Marlene, que canta Mercado negro y Ruinas de Berlín. Copia nueva del Filmmuseum Berlin-Deutsche Kinemathek.

A las 14.30, 17 y 19.30 horas ( 116’ ; 35mm.)

  • Lunes 27:
    El cielo dividido
    (Der geteilte Himmel, 1964)
    Dirección: Konrad Wolf.Con Renate Blume, Eberhard Esche.
    Audaz adaptación de la novela homónima de Christa Wolf, que explora la identidad femenina en el contexto de la Guerra Fría y la construcción del Muro de Berlín. Producida por los estudios DEFA de la ex RDA, la película sin embargo fue prohibida en Alemania oriental y fue redescubierta y revalorizada recién después de la caída del Muro. Film inédito en Argentina.

A las 14.30, 18 y 21 horas ( 110’ ; 16mm.).

  • Martes 28:
    Oración funebre por Klara Heydebreck

    (Nachrede auf Klara Heydebreck, 1969)
    Dirección: Eberhard Fechner.
    El 11 de marzo de 1969 el documentalista Eberhard Fechner aguardó en una comisaría berlinesa las llamadas que se pudieran hacer sobre casos de suicidio. Entre los seis casos de aquel día eligió el de Klara Heydebreck, una anciana solitaria de 72 años. Fechner reconstruyó la vida de esta mujer en base a entrevistas con familiares y vecinos, de los textos que dejó escritos y las anotaciones en los libros de registro oficiales. Una obra maestra del documental. Film inédito en Argentina.

A las 14.30, 18 y 21 horas ( 60’ ; 16mm.).

  • Miércoles 29:
    No es perverso ser homosexual, perverso es el contexto (Nicht der Homosexuelle ist pervers, sondern die Situation in der er lebt, 1970)
    Dirección: Rosa von Praunheim.
    Con Bern Feuerhelm, Beryt Bohlem.
    El periplo de un joven que se inicia en el mundo gay del Berlín de los setenta, entre estéticas afectadas y clisés, sirve a Praunheim para hechar una mirada demoledora sobre el ambiente y retar a romper con el aburguesado ghetto gay. El lema es: “salir de los baños para salir a las calles”. Un film de tesis, aún hoy altamente provocador.

A las 14.30, 18 y 21 horas ( 65’ ; Beta).

  • Jueves 30:
    Alemania en otoño
    (Deutschland im Herbst, 1977)
    Dirección: Alexander Kluge, Rainer W.Fassbinder, Edgar Reitz, Volker Schlöndorff y otros.
    Legendario film colectivo, realizado como reacción al llamado “Estado de excepción” que conculcaba libertades civiles en momentos en que arreciaba la violencia del grupo armado Baader-Meinhoff. Lotte Eisner vio en el film la ratificación de su teoría de que el cineasta alemán se vuelve más creativo en situaciones de desesperación y exaltación "sea contra la burocracia reaccionaria o para demostrar su profunda repulsión contra el nazismo inextirpable". Film inédito en Argentina.

A las 14.30, 18 y 21 horas ( 134’ ; 35mm.).

  • Viernes 1:
    Retrato de una alcohólica
    (Bildnis einer Trinkerin, 1979) Dirección: Ulrike Ottinger.
    Con Tabea Blumenschein, Lutze, Magdalena Montezuma.
    Una mujer mundana aterriza en el aeropuerto de Tegel. Ha llegado a Berlín "para vivir de una vez entregada a su destino", el alcohol. “Un film que capta el clima de Berlín (Oeste) de manera inmejorable. ¿En qué otra ciudad alemana existe una análoga relación similar entre lo hipermoderno y la subcultura?“ (Hans Günther Pflaum). Film inédito en Argentina.

A las 14.30, 17 y 19.30 horas ( 108’ ; 16mm.).

  • Sábado 2:
    La tercera generación
    (Die dritte Generation, 1979)
    Dirección: Rainer Werner Fassbinder.
    Con Volker Spengler, Harry Baer.
    “…El título se refiere a las tres generaciones del terrorismo, un tema que lamentablemente está de moda. La primera generación fue la del 68. Idealistas que querían cambiar el mundo y que creían que podían hacerlo con palabras y manifiestos. La segunda, la del grupo Baader-Meinhof, pasó de la legalidad a la lucha armada y a la total ilegalidad. La tercera es la actual, la que actúa sin pensar, la que no tiene ni una ideología ni una política y que, sin saberlo, se deja manejar por otros como una sarta de marionetas” (R.W. Fassbinder, 1979).
    A las 14.30, 17 y 19.30 horas ( 110’ ; 16mm.).
  • Domingo 3:
    Las alas del deseo
    (Der Himmel über Berlin, 1987)
    Dirección: Wim Wenders.
    Con Bruno Ganz, Otto Sander, Curt Bois.
    “Los héroes de mi historia son ángeles. Sí, ángeles. ¿Por qué no? Estamos habituados a ver tantos monstruos y criaturas imaginarias en la pantalla. ¿Por qué no, para cambiar, unos espíritus amables? Vigilan a miles de personas pero sobre todo a aquellos por quienes sienten afecto; no solo pueden verlo todo sino que también pueden escuchar nuestros pensamientos más secretos” (Wim Wenders).

A las 14.30 y 18 horas ( 127’ ; 35mm).

  • Lunes 4: 
    Película sorpresa

A las 14.30, 18 y 21 horas.

  • Martes 5:
    Berlin Babylon (1996)
    Dirección: Hubertus Siegert.
    Extraordinaria visión de la ciudad en pleno proceso de reconstrucción, luego de la reunificación alemana. Una fábula babilónica sobre el poder del dinero y el sentido de la arquitectura, que sin apelar a comentarios de ningún tipo, se vale sólo de imágenes y sonidos. Film inédito en Argentina.

A las 14.30, 18 y 21 horas ( 88’ ; 35mm.).

  • Miércoles 6: 
    Iluminación de fondo
    (Lichter aus dem Hintergrund, 1998)
    Dirección: Helga Reidemeister.
    Berlín, unos años después de la caída del muro: la metrópolis se encuentra en plena efervescencia, las grandes obras y proyectos de construcción ponen de manifiesto los esfuerzos de la ciudad por alcanzar el nivel de una nueva capital moderna. Pero no todos los vecinos de la ciudad comparten este espíritu, especialmente los de la zona este, capital en otros tiempos de la antigua RDA. “Una película sobre el conflicto alemán, en donde el perfil urbano es tan sólo un síntoma“ (Hans Gunther Pflaum).

A las 14.30, 18 y 21 horas ( 96’ ; 16mm.).

  • Jueves 7:
    Senderos en la noche
    (Wege in die Nacht, 1999)
    Dirección: Andreas Kleinert.
    Con Hilmar Thate, Cornelia Schmaus.Un paisaje de ruinas, los vestigios de la antigua RDA. Walter está sin empleo, después del cierre de la fábrica donde trabajaba. Lo único que conserva es su tono de voz autoritario y su necesidad de ser considerado como jefe. “El film describe un Estado que no solamente ha perdido su autoridad y la esperanza de alcanzar prosperidad, sino algo todavía peor: sus utopías“ (Hans Gunther Pflaum).

El director Andreas Kleiner presentará personalmente la película y dialogará con el público.

A las 14.30, 18 y 21 horas ( 98’ ; 16mm.).

  • Viernes 8:
    Después de la caída
    (Nach dem Fall, 1999)
    Dirección: Frauke Sandig.
    Diez años después de la caída del Muro, casi ya no hay huellas. La antigua franja mortal se ha convertido en el sitio de construcción más grande de Europa. Y parecería que la ciudad en transformación ya no quisiera ver su pasado. La película intenta un acercamiento al Muro como si éste fuera un mito, una fábula cruel de un pasado muy lejano. Film inédito en Argentina.

A las 14.30, 18 y 21 horas ( 86’ ; 16mm.).

  • Sábado 9:
    Berlin is in Germany (2001)
    Dirección: Hannes Stöhr.
    Con Jörg Schüttauf, Julia Jäger.
    Un convicto que entró en prisión antes de la caída del Muro sale en libertad y se encuentra con una ciudad y un país –Berlín y Alemania reunificadas– totalmente distintos para él, que lo envuelven en una tragicomedia. Premio del público en la Berlinale 2001. Film inédito en Argentina.

A las 14.30, 17 y 19.30 horas ( 90’ ; 16mm.)

  • Domingo 10:
    Berlín (2004)
    Dirección: Homero Cirelli.
    Personajes mínimos por una ciudad enorme, un film que prescinde de los diálogos a favor de la respiración de sus escenarios, que se escapa de la postal turística para priorizar el mood de los momentos. Un cine táctil, a cargo de un director sorpresa del neo-nuevo cine argentino. Sorpresa del último BAFICI.

A las 14.30, 17 y 19.30 horas ( 83’ ; Beta).
Precio de las localidades $ 4.-


Berlín y el cine: vidas paralelas
Por Luciano Monteagudo

En uno de los relatos de Infancia en Berlín hacia 1900, Walter Benjamin le dedica un recuerdo muy especial al denominado “Panorama Imperial”, un antecesor del cine –“acuarios de lo lejano y del pasado”, los llama el autor de Discursos interrumpidos–- que de niño le permitían “viajar con las películas”. Y en su evocación de aquel paraíso perdido, Benjamin cree descubrir también qué era “lo que hacía extraño aquellos ‘viajes’: el que los mundos lejanos no siempre fueran desconocidos”. El cine siempre ha tenido esa cualidad de acercar mundos, de permitir a los espectadores viajar en el espacio y el tiempo, de hacer familiar aquello que está distante.

Un siglo después, ese sortilegio sigue siendo un poco el mismo. ¿Cómo pensar una ciudad como Berlín desde Buenos Aires? ¿Qué imágenes guarda un porteño de la capital alemana? ¿Acaso el cine no es parte esencial, constitutiva de la identidad de Berlín? Probablemente ninguna otra ciudad cambió tanto, tantas veces en el último siglo como Berlín, o fue atravesada de manera más profunda por los distintos vientos de la Historia. Quizás más que ninguna otra ciudad, Berlín se puede leer como un palimpsesto de las más diversas ideologías y concepciones culturales. Y el cine, arte consubstancial del siglo XX, no sólo registró esas mutaciones: también fue conformando –con su máquina incesante, sistemática, inagotable– la identidad de la ciudad a través de sus imágenes.

Y no importa si esas imágenes de Berlín son verídicas o fruto de la imaginación, reales o producidas en esa usina de sueños que fueron los estudios de la Ufa. El cine –la historia del cine– permite esa extraña inversión de significados, que hace que el documental pueda ser estimado por una fuerza narrativa propia de la ficción y que, a su vez, la ficción obtenga con el tiempo un insospechado valor documental. Las primeras, balbuceantes imágenes de Max Skladanowsky, registradas hacia 1895 en el Wintergarten, y el Palacio de los Zapatos Pinkus que imagina en 1916 el joven Ernst Lubitsch para su comedia picaresca, hoy nos hablan por igual de una ciudad por entonces viva, pujante, habitada por una burguesía muy dinámica. Y el cine no parece ajeno a esa vida, a ese dinamismo, sino que, por el contrario, forma parte indisoluble de él.

El carrusel de la puerta giratoria del gran hotel, que domina con aire marcial el orgulloso portero encarnado por Emil Jannings en Der letze Mann (1924), expresa todavía hoy el frenesí de una ciudad que no se detiene en su movimiento, en su circulación de gentes y ambiciones. La cámara desencadenada de Friedrich Murnau no tiene, en principio, nada de documental: se exalta antes las posibilidades lúdicas del cine. Pero en esa exaltación celebra el vértigo de la gran urbe, y es capaz de dar cuenta de sus luces y sus sombras. El descenso del portero a los lavabos, su degradación, es también el descenso a la otra cara de la ciudad: la parte oculta, pobre, oscura, que será a su vez el motivo central de films de declarada intención social, como Die Verrufenen (1925), de Gerhard Lamprecht, Mutter Krausens Fahrt ins Glück (1929), de Phil Jutzi, y Kuhle Wampe (1932), de Slatan Dudow y Bertolt Brecht.
Por un lado, está la metrópolis moderna, el arquetipo a partir del cual imaginar la ciudad del futuro que soñó Fritz Lang, una ciudad hecha de multitudes, de robots, de edificios capaces de empequeñecer la dimensión humana (no muy distintos, quizás, de los que hoy dominan Potsdamer Platz). Y, por otro, los Menschen am Sonntag (1929-1930) de Siodmak, Ulmer y compañía, que en su humildad y sencillez no alcanzan a adivinar siquiera el colapso de la República de Weimar ni el huevo de la serpiente nazi.
El optimismo futurista de la Sinfonía de una gran ciudad (1927), de Walter Ruttmann –el puro movimiento de la urbe como materia lírica– dejaría paso a las ruinas desiertas e inmóviles de Germania anno zero (1947), de Roberto Rossellini, y Los asesinos están entre nosotros (1946), de Wolfgang Staudte, dos clásicos de la primera posguerra, que marcaron una huella indeleble en el imaginario colectivo acerca de la imagen de la ciudad en los días posteriores a la rendición del Tercer Reich.

A su vez, el talento combinado de Billy Wilder y Marlene Dietrich –dos hijos dilectos de la ciudad– daría como resultado A Foreign Affair (1948), una visión diferente, más vodevilesca de la ciudad, con Marlene entonando dos canciones para el recuerdo: “Black Market” y “Ruins of Berlin”. Y Wilder sería también uno de los primeros en dar cuenta del mundo bipolar que representaba Berlín, con su sátira One, Two, Three (1961), rodada en la Puerta de Brandenburgo al mismo tiempo que se iba levantando el Muro.
El Muro sería una materia omnipresente de los documentales y ficciones del cine hecho en Berlín desde entonces. El centro de la ciudad, partida en dos, se convierte en periferia, límite, frontera. Y el film que, a los ojos de un espectador no-alemán, es capaz de representar mejor esta discontinuidad es Las alas del deseo (1987), de Wim Wenders. Allí, un hombre de edad camina sin rumbo por una tierra yerma y vacía, y se lamenta de no poder encontrar en ese páramo ningún rastro de Potsdamer Platz. Es Curt Bois (1901-1991), una estrella del cine alemán de otros tiempos, un actor de origen judío que fue forzado a emigrar en 1933. Y para quien la vieja Berlín sólo se perpetúa en la memoria.

Hay también una nueva Berlín, que comienza a tomar conciencia de su forma, de su cultura, de sus habitantes a través del cine, en los films de Andreas Kleinert, Frauke Sandig, Hannes Stöhr. Y también del argentino Homero Cirelli, que en Berlín (2004) supo ver la ciudad con una mirada muy particular: una mirada alerta, contemporánea, cosmopolita. El objeto audiovisual de Cirelli –que prescinde de diálogos, que borra los contornos entre documental y ficción, que no trae manual de instrucciones–- impulsa a su vez a retrotraerse nuevamente a Walter Benjamin, cuando dice: “Importa poco no saber orientarse en una ciudad. Perderse, en cambio, en una ciudad como quien se pierde en el bosque, requiere aprendizaje. Los rótulos de las calles deben entonces hablar al que va errando como el crujir de las ramas secas, y las callejuelas de los barrios céntricos reflejarle las horas de día tan claramente como las hondonadas del monte”. A eso invita este ciclo: a perderse en una ciudad, para encontrarse con una de las más bellas, de la más complejas... Berlín.

La retrospectiva sirve de antesala a la proyección de la película Berlín, sinfonía de una ciudad, con acompañamiento musical en vivo en el Teatro Colón, prevista para el 18 de octubre de este año y que cuenta con el apoyo de Lufthansa, Schering, Siemens, Wolkswagen y Wintershall.


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