Historias de polacos en la Argentina

Juan con un grupo de compañeros en la antigua Costanera EsteFamilia Nitkiewicz. Huyendo de la miseria y la dominación rusa, Juan Nitkiewicz dejó su tierra natal (Polonia) para buscar una mejor vida. Su esposa, Mariana, recién pudo viajar a nuestro país diez años después. “La que suscribe Juana María Nitkiewicz, hija de Juan Nitkiewicz y de Mariana Koszewska, ambos polacos, les va a contar sus historias, tanto de sus vidas en Polonia como después, en Argentina”, comenzaba la carta que Juana escribió a De Raíces y Abuelos. Unas pocas líneas explicaban “la historia de mis padres polacos en Argentina”, como tituló su escrito, pero una posterior comunicación telefónica con esta sección de la revista Nosotros le permitió poder brindar algunos otros datos y recuerdos que guardaba en su memoria esta hija de inmigrantes.

Según contó, su padre estuvo en la Primera Guerra Mundial (del 14 al 18, aclaró) y recibió medallas y diplomas de felicitaciones. “Pero esa guerra dejó huellas muy tristes en él, que hasta soñaba con lo vivido”, aseguró. Asimismo, explicó que “la miseria reinaba en Polonia y se vivían tiempos difíciles bajo la dominación rusa. Todos eran pesares hasta que decidió viajar a la Argentina. Desembarcó el 2 de diciembre de 1927 en el puerto de Buenos Aires. Había nacido en Vizna, el 10 de julio de 1898, y permaneció solo durante diez años tras su llegada a la Argentina. Trabajó en el puente roto de la costanera este, en el ferrocarril, y luego en la ciudad de Gálvez, como capellán de la iglesia Santa Margarita de Escocia”.

En este sentido, recordó que “contaba que pasó mucha miseria en el año 30 porque no había trabajo y dormía pensando adónde ir a buscarlo. El Padre Janpoulo, párroco de esa iglesia de Gálvez, ofició de intermediario para que pudiera venir mi mamá, después de diez años de la llegada de mi padre”. Respecto al ingreso de su madre al país, Juana contó que “llegó el 15 de diciembre de 1936 y trabajó de ama de casa en la iglesia de Gálvez, adonde yo nací el 19 de abril de 1941. Años después se trasladaron a Santa Fe y alquilaron una casa con salón, adonde instalaron un almacén. Como el negocio prosperó, pudieron finalmente comprarse una casa, en Huergo al 2400”.

Por último, Juana Nitkiewicz contó que “Don Juan fue uno de los fundadores de Don Polski, una institución que reunía a los inmigrantes de origen polaco, que primero funcionaba en calle Llerena y luego se trasladó a Aristóbulo del Valle al 5400. Allí trabajó mucho, con varios de sus compañeros de viaje. Juan falleció el 12 de julio de 1975 y Mariana, en 1992”.

Asimismo, agregó que “mis padres no tuvieron estudios pero era gente muy trabajadora que se dedicó a atender su almacén. Pasaron muchos años tristes en Polonia (siempre en la miseria y bajo la dominación rusa) pero no pudieron volver a su país natal. Sin embargo, amaron tanto a Polonia como a la Argentina, que los cobijó”.

Don Polski
En relación a la Sociedad Polaca de Santa Fe (Don Polski) cabe recordar que fue fundada el 25 de Agosto de 1926, en Llerena 2674, de nuestra ciudad. Según se informa en su página web (www.dompolski.com.ar), los hombres que huyeron de la Segunda Guerra Mundial encontraron en esta casa refugio y contención para luego afincarse en los barrios de Guadalupe, Don Bosco, Escalante y Calchines. En su mayoría, trabajaron en el puerto, en los molinos harineros, en la cervecería, en el ferrocarril y en el puente que antaño cruzaba la Laguna Setúbal.

La asociación -entre otros fines- tiene como objetivo conservar las tradiciones del pueblo polaco y ofrecer un lugar agradable para todos los inmigrantes de nuestra ciudad que quieran formar parte de ella.

La página web institución también menciona que el 3 de mayo de 1951, coincidiendo con la celebración del 160´ aniversario de constitución de Polonia, se inauguró la nueva sede de Don Polski, en Aristóbulo del Valle 5444. Esta sociedad cultural y deportiva -que posee personería jurídica N´ 20.209- ofrece actividades culturales tales como bailes tradicionales, cursos de idioma y canto coral, entre otros. La institución participa en la Fiesta de las Colectividades que se realiza anualmente en nuestra ciudad.

Cabe agregar que, en la actualidad, en la cocina polaca hay elementos de las tradiciones culinarias de los pueblos que vivieron durante siglos cerca unos de los otros, formando una cultura multinacional. La especialidad polaca son los embutidos, gracias a la aplicación de recetas tradicionales y viejos métodos para ahumar con humo de enebro o con leña de árboles frutales aromáticos.

También se destacan los deliciosos patés de diferentes tipos de carne, por ejemplo, de carne de caza, y el pan negro o de centeno. Además de tener un sabor excelente, son la base de la cada vez más popular en el mundo, comida sana.

Textos de Mariana Rivera
El Litoral, 18.10.2008


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