“El oro de los páramos", de Tamara Szychowski

La trascendencia dinámica de la escritora y pintora no se detiene. Sus poemas inéditos conforman su segundo libro.

Apóstoles. Hoy se conmemora el vigésimo aniversario de la muerte de la artista Tamara Szychowski. Promediaba febrero y Tamara (toda ella era una bandada de aves migratorias) voló. Dejó antes que ese breve instante del presente, incomprendido y doloroso, muchos días de pasado alegre y sin sospecharlo muchos otros de porvenir literario.

Porque sus amigos la recuerdan encendida y desprejuiciada, alegre y sobre todo libre.

Porque con el tiempo descifrar algún verso pasajero preñado de belleza fue tarea placentera y disfrutar su poesía, concisa y profunda, en el poema inédito una feliz perplejidad, que como aristas de un diamante adiciona brillos nuevos cada día. Acaso no sea la ausencia sino un orfebre que la va cincelando.

El Territorio difunde periódicamente su obra y hoy entrega dos poemas que se incluirán en el libro nuevo y la imagen de la tapa, óleo de la escritora, por gentileza de Albino "Toto" Szychowski.

La fortuna
“La intrincada paciencia del universo vuelve una y otra vez.
Despierta el verano ineluctable el tiempo de los sueños.
La arboleda siempre verde y el jardín colmado de cinesias.
La granja entera danza en remolinos dorados.
El eucalipto sexagenario perfuma la ventana y la tierra sabe a vertiente y  la casa se deleita con la hiedra.
La mañana encantada es transparente como el agua.
Mis ojos aman la belleza”

El tajamar
“La hamaca que arremolina la colina.
La gramilla verde y la campiña.
Los caminos del estanque y la pinguela cantando entre guijarros.
¡Oh la infancia!
En la cuenta de mi niñez jugaba valiente
En los surcos de la huerta, en los canteros rojos de la tierra
En la cocina que olía a pan.
Bailoteaba descalza en los arroyos.
Trepaba paraísos y yerbales.
Mi vida era un trompo
Nadando entre peces y escamas
Y el cielo era un cometa flameando en las mandarinas.
En los jardines que el dibujo de las pléyades repetía.
En el taller los martillos danzaban en la fragua
y las chispas encendidas imaginaban rosas en el aire.
Yo era una campanilla silvestre, una burbuja en el tajamar.
Una pequeña cáscara de arroz en las parvas del molino”.

Méritos enmarcados y de los otros
Nacida en Misiones, supo desde joven acaparar las miradas por su belleza y su inteligencia. Fue reina y viajera incansable. Cursó carreras diversas, con excelentes calificaciones. Integró los primeros grupos literarios de Posadas y colaboró en revistas y periódicos locales. Estudió Letras y pintó cuadros. Fue una intelectual ponderada, leía a Sartre y a Sábato. Amaba a Dalí. Poseía una atractiva personalidad y distinguida elegancia. Escribió ensayos y versos de singular belleza, no exenta de una visión descarnada de la realidad rutinaria. Vio al mundo de contramano. Sus poemas se recopilaron en 2001. Este año se publicará el segundo libro con material inédito.

El Territorio, Posadas
11.02.2007


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