Falleció el padre Estanislao Ciurey

El sacerdote redentorista tenía 91 años. Sus restos fueron velados en la parroquia Espíritu Santo, de Posadas.

Posadas. El viernes al mediodía dejó de existir, a los 91 años, un pastor de almas querido en el ámbito religioso local y del interior de la provincia. El deceso de Estanislao Ciurey causó honda consternación entre quienes conocían sus dotes espirituales al servicio de Dios y del prójimo. Sus restos mortales serían llevados hoy a la ciudad de Villa Ángela, Chaco, donde recibirá cristiana sepultura.

Su vida
El sacerdote redentorista nació en Polonia el 20 de marzo de 1914, de proficua labor pastoral y de promoción social en la parroquia del Espíritu Santo del barrio El Palomar de Posadas.
En su país, al terminar la escuela primaria, ingresó en Toruñ en el jovenado para proseguir los estudios sacerdotales. Desde su niñez fue asiduo lector, por su temperamento ávido de conocimientos. Al seminario ingresó, en un principio, para complacer a su madre, descubriendo allí su verdadera vocación.

Prosiguió sus estudios y se ordenó el 25 de junio de 1939. En julio de ese mismo año partió de su país hacia la Argentina , siendo su primer destino Villa Allende, provincia de Córdoba.
En esa ciudad cumplió su último año de pastoral para dirigirse a Charata, Chaco, lugar en que le tocó estar en sequías, plagas e inundaciones. Pero en esas giras misionales no le asustaban los viajes penosos en días de barro. Iba a pie o a lomo de burro, en bicicleta y hasta a nado. De esa manera pudo llegar a lugares inhóspitos, donde nunca había llegado un sacerdote.

Su obra
En esa provincia, cumplió con sus tareas de evangelizar, celebrar misas, impartir sacramentos de bautismo y matrimonio. Cabe destacar que los de su congregación, redentoristas, fueron los primeros en evangelizar y enseñar catequesis, labores agrícolas y trabajos manuales a indígenas de la reducción de indios tobas, matacos y chunipis de Formosa.
La misma acción ministerial se extendió en San Pedro, Misiones.

En dicha localidad, el padre redentorista Ciurey fue el primer sacerdote estable que edificó un internado, dejando después a cargo a religiosas franciscanas.
En Posadas fue destinado a la parroquia Espíritu Santo en marzo de 1973, y atendía además en la parroquia San Cayetano y en la capilla San Juan Bautista. En esos templos se desempeñó por largos años, hasta que le llegó la muerte con gran congoja de la feligresía.
No sólo en esa parroquia realizó sus actividades pastorales, hasta el momento de que, por razones de salud, se hizo más cansino su andar.
Ya no se lo veía activo, vital, ni en las reuniones de las festividades religiosas. Cuando se animaba hasta cantar, a viva voz, el famoso vals criollo “Yo vendo unos ojos negros”, contagiaba su fe y alegría de vivir.
Entre sus libros editados se encuentran “En los surcos del cielo”, “Camino al Edén”, “¿Dejar de esperar?”, “Epopeya de Dios entre los hombres”, “Mis palabras no pasarán”, entre otros.

El Territorio; Posadas.
07.02.2005


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