Los inmigrantes regaron de color las calles de Oberá

Con un colorido inigualable y la emoción a flor de piel, las colectividades se unieron ayer en el desfile inaugural de la XXXIII Fiesta Nacional del Inmigrante, evento que se extenderá hasta el próximo 16 en el Parque de las Naciones de esta localidad. Más allá del cielo encapotado y una temperatura que sobrepasó los 30 grados, grandes y chicos desfilaron ataviados con sus trajes típicos dando inicio al evento mayor de los obereños.

Imagen de la comunidad polaca desfilando

Alrededor de diez mil personas acompañaron con aplausos el tradicional desfile desde el Centro Cívico hasta el Parque de las Naciones, marcha que simboliza el peregrinar de los primeros inmigrantes que llegaron a esta tierra en busca de paz, trabajo y prosperidad.

Al tratarse de un día laborable, la comuna decretó un asueto a partir del mediodía, lo que posibilitó que el acto tuviera un marco perfecto y multitudinario.

Imagen de la comunidad polaca desfilando

Minutos después de las 15.30 se dio inicio al desfile, que culminó alrededor de las 18 con el arribo de todas las colectividades al Parque de las Naciones, donde las autoridades encabezadas por el gobernador Maurice Closs y el intendente Ewaldo Rindfleisch realizaron el corte de cinta. La bella Ingrid Grudke, Reina Nacional del Inmigrante en 1994, asistió vestida con un traje típico alemán.

La encargada de abrir el desfile fue la paisana argentina, la obereña Andrea Ribas (17), quien recibió los primeros aplausos de la calurosa tarde. A continuación fue el turno de la actual Reina Nacional del Inmigrante, Silvana Soledad Daniel, de la colectividad italiana; acompañada por la primera princesa, Camila Bondarenco, de la colectividad rusa, y la segunda princesa, María Gimena Pavón, de la colectividad española.
 
Color inmigrante
Como lo establece el reglamento, las primeras colectividades en desfilar fueron las de la reina actual y sus princesas. Abuelos y nietos ataviados con trajes t ípicos compusieron un paisaje único, de respeto por las propias tradiciones y a la vez de hermandad entre las razas
Cada colectividad se lució por igual y recogió el aplauso de los miles de espectadores que colmaron las calles céntricas de la Capital del Monte.

El paso de cada colectividad fue precedida por su respectiva soberana, la que competirá por el cetro mayor de la fiesta el jueves próximo en el Parque de las Naciones.

Durante un par de horas una multicolor y bulliciosa marea humana del desfile invadió las principales avenidas de la ciudad con alegría y tradiciones.

Los brasileños repartieron al paso la tradicional caipiriña; los alemanes compartieron su exquisito chopp y los ucranianos repartieron el sabroso pan dulce que corona sus fiestas.

Los rusos, siempre multitudinarios, lucieron sin pesares sus gruesos trajes típicos a pesar del calor. El embajador ruso, Victor Koronelli, observó orgulloso el paso de sus representantes desde el palco de autoridades.

Españoles, japoneses, portugueses, checos, polacos, paraguayos, italianos, suizos y nórdicos lucieron sus trajes típicos con entusiasmo y alegría.“Nunca vi un espectáculo tan hermoso, esto es único”, señaló una correntina, ubicada entre los espectadores.

Imagen de la comunidad polaca desfilando

Sin dudas, los más pequeños se robaron los mayores aplausos mientras recorrían las calles sobre carros adornados con flores. Precisamente, la notable presencia de chicos fue una de las características del desfile. Los polacos, como corresponde, pasearon a sus niños en dos hermosos carros típicos.

El cierre del desfile estuvo a cargo de las diferentes agrupaciones tradicionalistas argentinas.

07.09.2012


 
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