Petacas con vodka para combatir el frío de Varsovia: la congelada experiencia de una erasmus española

Un coche tirado por caballos pasea por la parte antigua de Varsovia“Aquí nos han dicho que mientras no estemos a 30 bajo cero seguiremos teniendo clases”. Parece un chiste, pero es la realidad de Lucia Feijoó, estudiante de Veterinaria que se encuentra durante estos meses haciendo su particular Erasmus en Varsovia. “La ola de frío que recorre Europa también se siente, como no, en esta tierra tan caracterizada por las bajas temperaturas, el frío siberiano y la nieve, mucha nieve. “El lunes pasado a las 8 de la mañana teníamos -20 y por la noche creo que llegamos a los -26”. ¡Toma esa! ¿Se lo imaginan?.

¿Y cómo sale uno a la calle ante semejante panorama? Con mucha fuerza de voluntad, lo primero. Bien 'tapado', lo segundo. Lucia nos enumera todas las prendas que lleva puestas para combatir las bajas temperaturas: medias bajo los pantalones, vaqueros, botas, dos camisetas, dos polares, un abrigo, gorro con orejeras en 'plan ruso', guantes y bufanda. Casi como un muñequito de nieve, vamos. Actualmente, vive en una residencia universitaria. “Por suerte, sólo tengo que caminar 10 minutos desde aquí para pillar el transporte que me lleva hasta la universidad y si tenemos prácticas apenas 5”, señala esta futura veterinaria. El centro al que se dirige habitualmente, la Universidad de Ciencias Vivas de la capital, cuyas siglas son SGGW. “Si hiciese este frío en Rodeiro (Galicia), donde yo vivo, sería para morirse porque allí el clima es más húmedo”, añade. Una comparativa: “Ahora mismo estamos a -10 y creo que mi cuerpo lo pasaba peor cuando estábamos a -3 o -4 en mi etapa universitaria de Lugo”.

A nuestra estudiante le han dicho que hace dos años el invierno fue mucho peor. Vivieron muchas jornadas a 30 bajo cero. En esta congelada situación, la identificación de los habitantes de Varsovia resulta más sencilla. “Los que venimos de fuera vamos como escondidos por la calle y al mirarles a la cara sabes perfectamente quién es polaco”, bromea Lucía, quien asegura que el aprendizaje del idioma es una ardua tarea para sus neuronas. ¿Quién lo pasa peor entre los estudiantes extranjeros de su pandilla? “Hay un chico de Indonesia que sufre bastante, la verdad. Afortunadamente, hay bastante calefacción en las las tiendas y espacios públicos”, apunta Lucía. El país en el que residirá hasta el próximo verano también es uno de los posibles damnificados por 'la guerra del gas' entre Rusia y Ucrania. “Por ahora, no he oído a nadie hablar del tema”, explica.

Como animal evolucionado, el ser humano se distingue por su capacidad o incapacidad para adaptarse al entorno. Los polacos llevan en los genes ese facilidad para soportar el gélido termómetro exterior, aunque siempre surgen pequeños secretos o trucos para llevarlo mejor. “Aquí beben para matar el frío. Sobre todo, cerveza y vodka. No resulta para nada extraño ver a la gente con petacas de vodka, dándole un 'chupito' de vez en cuando. Hace poco, antes de pillar el autobús ví a un matrimonio de 70 años con una petaca y dándole al vodka antes de subir”, asegura Lucía. Y eso que el consumo de alcohol está prohibido en la calle.  Evidentemente, los cristales de los buses están tan congelados que es imposible ver nada a través de ellos. ¡Ah! También es preciso andar con cuidado. “Ya me he caído unas cuántas veces”, ironiza.

www.gentedigital.es
9.01.2009


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