El graffiti, el puente y un polaco en Sevilla

Graffiti en el puente es el del Cristo de la ExpiraciónKarol vive bajo un puente. El puente es el del Cristo de la Expiración , mejor conocido como El Cachorro, que pasa justo encima del río Guadalquivir. Karol es polaco, pero vive en Sevilla desde hace algunos años. Karol se despereza, se pone una playera raída y, encima, una camiseta a cuadros. “¿Français”, pregunta. “Mexicano”. “¡Ah! ¡Yo soy polaco!”, responde en una español perfecto. Karol vive bajo un puente en Sevilla y el puente es una galería de graffitis de todos colores y tamaños.

Si algo tienen en común Guadalajara y Sevilla—provincia central de Andalucía, invitada de honor de la próxima Feria Internacional del Libro— es que algunas de sus zonas y paredes acogen, con generosidad, el arte de los escritores de graffiti. Los alrededores del puente del Cristo de la Expiración son un muestrario en el que sobreviven, con dignidad, los murales creados a finales de 2004 durante el llamado Urban Art Festival. Otros más, de factura reciente, conviven con el tránsito cotidiano de los sevillanos.

“El graffiti le da mucho color a esta parte de la ciudad”, comenta Ana María, abogada de 36 años que, a diario, recorre una calle aledaña al puente, cerca de un mural, fechado en 2006, donde un pez devora una cabeza que, realista, deja escapar, estupefacta, algunas burbujas de aire. Unas cuadras más allá, justo donde Ana María se despide, los balcones tapiados de una casa son lienzos para los escritores: con trazos sencillos, una mujer rubia se observa en un espejo; cerca de allí, un hombre cubierto por su barba verde la observa.

A los lados del puente El Cachorro hay dos enormes plazas que sirvieron como pabellones durante la Expo Sevilla 1992. En el costado izquierdo, sobre jardineras y rampas de concreto para los skatos andaluces, los graffitis observan a los transeúntes. Algunos, en su mayoría turistas, se dedican a fotografiar los murales o intentar descifrar los trazos adheridos a las paredes. Juanma, de 17 años, patina con pericia y, en un descanso, explica que Sex, Okuda y el grupo Porno Stars son algunos de los escritores más importantes de España.

Sobre las escaleras aledañas al puente, justo al lado del nombre Cristo de la Expiración , un rostro moreno y sonriente da la bienvenida a los paseantes, pero una malla metálica impide el paso a los peatones. Para bajar hay que saltar un poco. Allí vive Karol. “¿graffiti? ¡Ah! ¡Muy bonito!”, dice el polaco, quien aprovecha para ofrecer sus servicios como “guía de turistas”. Del otro lado, un joven camina sobre el retrato, abrumadoramente realista, de un dibujante.

Sevilla, junto con Barcelona, Levante y Madrid, es uno de los centros del boom "graffitero" español
En la provincia central de Andalucía, Karol no convence. Cuando se entera que no será contratado como “guía turístico”, el polaco vuelve a su “hogar”, cobijado por la enorme pared en la que un ángel perverso con diadema y sierras eléctricas como alas vuela sobre una niña decapitada y una pelirroja maliciosa.

Sevilla / Mariño González
Público, Guadalajara
25.06.2006


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