Familia polaca desafía al sistema migratorio

El litigio de los inmigrantes polacos Tony y Janina Wasilewski, quienes ganaron una larga batalla legal para poder reunirse después de que Janina fuera deportada en 2007, muestra que los casos de inmigración se siguen peleando uno a uno.

Janina y Tony Wasilewski, con su hijo Brian, a la llegada al aeropuerto O’Hare, en Chicago

Chicago - Decenas de inmigrantes polacos, amigos y activistas acudieron con globos blancos, rojos y azules a esperar a Janina Wasilewski y su hijo Brian a su llegada al aeropuerto O’Hare, en Chicago.

La tarde del pasado lunes 8 de agosto y en la terminal 5, de vuelos internacionales, todos querían ser testigos del reencuentro de una pareja que con su tenacidad desafió y venció legalmente al cuestionado y roído sistema de inmigración estadounidense.

Janina Wasilewski, quien fue deportada en mayo de 2007, regresó a Estados Unidos a reunirse con su esposo Tony con una 'green card' en el bolsillo.

Su caso ejemplifica cómo las fallas en el sistema de inmigración, las largas listas de espera y las severas penalidades impiden que muchos otros inmigrantes, algunos esposo de ciudadanos, busquen una manera de legalizar su estatus.

Pero al mismo tiempo, el éxito en su proceso legal pone luz sobre el argumento con el que una familia logró ganar una apelación ante la prohibición de reingresar a Estados Unidos por diez años, y es ejemplo para otras familias con casos similares.

En la terminal 5
Tony, quien cargaba bajo el brazo una gigantesca bandera estadounidense, tragaba saliva y apretaba ojos y labios para no llorar.

“Yo sé que la mayoría de familias no tienen tanta suerte como la mía, y por eso es importante que sigamos luchando para que esto sea realidad para otras familias”, dijo, junto a su esposa, visiblemente cansada después del largo viaje.

“No nos vamos a rendir, hoy hemos hecho que la ley respete su matrimonio y su unión, hoy celebramos su convicción”, expresó el congresista federal Luis Gutiérrez (D-IL), uno de los que gestionó el esfuerzo para reunificar a la familia.

“Cuando me llevaron esposado en Washington y me arrestaron estaba pensando en ti, Tony, y quería decírtelo”, dijo el político, mientras el ruido de los aviones opacaba su voz.

Gutiérrez fue arrestado el 26 de julio pasado junto a otros activistas al no desalojar la acera de la Casa Blanca durante un acto de desobediencia civil para exigir un alto a las deportaciones de inmigrantes indocumentados.

Por su parte, Fred Tsao, director de políticas de la Coalición de Illinois pro Derechos de Inmigrantes y Refugiados (ICIRR), añadió: “Bienvenidos a casa. Este es un día por el que esperamos mucho tiempo…”.

“Denegada”
Tony Wasilewski llegó a Estados Unidos en 1989 y posteriormente tramitó su residencia legal a través de familiares. Janina llegó el mismo año pero solicitó asilo político, ya que había sido militante anticomunista en su natal Polonia.

La pareja se casó en 1993 y empezaron un pequeño negocio de limpieza de casas. Compraron una casa en los suburbios y empezaron a criar a su hijo Brian, nacido en este país. En 1995, cuando ya había acabado el régimen comunista en Polonia y después de años de retraso y estancamiento en la burocracia del sistema de inmigración, un juez rechazó la solicitud de asilo político de Janina.

Cuando en 1998 la mujer solicitó su residencia legal bajo otra ley, las autoridades de inmigración le ordenaron que saliera del país voluntariamente. La familia apeló varias veces esta decisión.

En 2007 las autoridades iniciaron su proceso de deportación, alegando que su visa había expirado y ella había violado la orden de salida voluntaria.

Janina viajó a Polonia con su hijo Brian, entonces de seis años, y se instaló en un pequeño apartamento en la localidad de Nowe Miasto Lubawskie, en el centro del país. Tony se quedó en Chicago.

¿Cómo lo hicieron?
Desde el momento en que fueron separados y hasta la fecha, la familia no se detuvo en su esfuerzo por apelar la decisión de Inmigración. La campaña, que ha durado cuatro años, ha contado con el apoyo de la Polish Initiative of Chicago, la ICIRR, el congresista Gutiérrez, los representantes Zoe Lofgren y Mike Quigley y el senador federal Dick Durbin.

Se enviaron numerosas cartas a Alejandro Mayorkas, director del Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS).

Tony, quien se hizo ciudadano estadounidense poco después de que su esposa fuera deportada, testificó ante el subcomité de Inmigración, en Washington en septiembre de 2007. El comité judicial analizaba entonces el proyecto de ley  STRIVE Act (Security Through Regularized Immigration and a Vibrant Economy Act), que nunca avanzó en el legislativo. 

Al mismo tiempo, el negocio familiar se desmoronó sin la supervisión de Janina. Tony no pudo seguir pagando la hipoteca de la casa y tuvo que venderla por una miseria. Las cuentas se fueron acumulando, entre gastos de abogado, viajes de ida y vuelta a Polonia y envíos de dinero para mantener a su esposa y a su hijo allá.

Tony entró en depresión, sufrió úlcera, fumaba sin parar y empezó a beber más y más, todo mientras cuidaba de su padre, enfermo de cáncer.

El proceso de deportación de Janina y la lucha emocional y económica de Tony ha sido retratada en la película 'Tony and Janina’s American Wedding', dirigida por Ruth Leitman y que se sumó a la intensa campaña.

Según Leitman, los Wasilewski habrían gastado unos $90,000 no sólo en gastos legales sino en unos 15 viajes de ida y vuelta a Polonia en cuatro años, “un monto catastrófico para una familia de clase media”.

Proceso legal
El principal argumento que se utilizó para pelear este caso fue que la deportación de Janina había causado “sufrimiento extremo” a un familiar cercano que es ciudadano estadounidense, en este caso su esposo.

El abogado Royal Berg, especializado en leyes de inmigración y naturalización, incluso llevó el caso hasta la Corte Suprema de Justicia y ganó una apelación ante la prohibición que tenía Janina de reingresar a Estados Unidos por diez años.

Finalmente, a fines de junio de este año, las autoridades de USCIS comunicaron que otorgaban una dispensa (“waiver”) a la inmigrante y le otorgarían la residencia legal, con lo cual podía regresar al país.

El “sufrimiento extremo” causado al hijo de la pareja a causa de la deportación de su madre no pudo ser usado como argumento, ya que no es considerado así bajo la ley de 1996, informó Berg.

Sufrimiento extremo
Tsao explicó que actualmente el argumento de “sufrimiento extremo” es aplicable sólo para un esposo o un progenitor, pero no para un niño.

“Sufrimiento extremo se puede interpretar de varias maneras. Pero Homeland Security puede cambiar la forma en que leen el lenguaje, para que sea más fácil cumplir con los estándares de probar que se está viviendo un sufrimiento extremo. De todas maneras Inmigración está mirando estos casos uno por uno”, confirmó Tsao.

Actualmente el congresista Gutiérrez está presionando a la administración de Barack Obama para que expanda la definición de “sufrimiento”.

“Creo que hay cientos de miles de ciudadanos estadounidenses y residentes que podrían ‘pedir’ a sus esposos o esposas, pero no lo hacen porque no quieren estar separados por diez años o más”, dijo Gutiérrez.

El presidente puede hacer algo y poner a estas familias en el camino legal definiendo claramente bajo la ley actual lo que es “sufrimiento extremo” como la separación de un esposo o esposa o un hijo”, aclaró el congresista.

“Debería ser un asunto de política y práctica que los esposos y padres de ciudadanos estadounidenses puedan seguir unidos y no deportarlos a menos que haya una historia criminal seria que exige medidas más severas”, indicó Gutiérrez.

Según el congresista, el caso de los Wasilewski demuestra que “si se tiene una historia convincente y termina en el escritorio de la persona adecuada, en el momento y lugar correcto, el sistema funciona, como eventualmente pasó en este caso”.

“No todo el mundo tiene un esposo o esposa tan tenaz como Tony, que consiguió que organizaciones, medios de comunicación y varios miembros del Congreso le ayudaran, sin mencionar la película sobre su historia”, continuó Gutiérrez.

“Pero las decisiones no deberían ser al azar ni tardarse tanto. Muchas personas enfrentan la deportación o diez años de exilio y nuestra burocracia es usualmente opaca e inflexible”, se quejó el congresista.

Mientras que Tsao opinó que “hay que seguir intentándolo, puede parecer que no hay esperanza, pero hay que continuar con los esfuerzos. Situaciones como ésta prueban que sí hay posibilidades”.

Para más información sobre la película sobre la familia Wasilewski, visite tonyandjanina.com

Por Fabiola Pomareda
La Raza, Los Ángeles
10.08.2011


The International Raoul Wallenberg Foundation
Godzina Polska - La Hora de Polonia

El Águila Blanca es parte del proyecto “Las huellas polacas en la República Argentina”


Museo Roca, Ministerio de Cultura, Presidencia de la Nación. © 2003 - 2016
El Águila Blanca Museo Roca - Insitituto de Investigaciones Históricas Condecoración otorgada a Claudia Stefanetti Kojrowicz