Año Korczak inaugurado en Argentina

Discurso del Embajador de la República de Polonia en Buenos Aires, Sr. Jacek Bazański, pronunciado ayer en la sede de la AMIA, durante el acto que inició las celebraciones del Año Korczak en la República Argentina.

Señoras y Señores,
Hace pocos meses el Parlamento polaco declaró el año 2012 “Año Janusz Korczak” abriendo de esta manera un espacio de debate y reflexión sobre los derechos del niño. Debate, que no tengo dudas, logrará cobrar un carácter universal.

En el año 2012 recordamos el 70° aniversario de la muerte de Korczak en el campo de exterminio alemán nazi en Treblinka. También este año celebramos el centenario de la fundación del Orfanato Krochmalna en Varsovia, lugar donde el Viejo Doctor pudo ver realizada su labor pedagógica basada en los derechos del niño.

La obra de Henryk Goldszmit, más conocido bajo el seudónimo de Janusz Korczak, es sin duda un patrimonio cultural nacional y universal. Korczak fue una persona polifacética, experimentador en la acción y el pensamiento que rompía los esquemas comunes. Se dio a conocer como un intelectual que ya hace cien años luchaba por los derechos del niño en todas las esferas de su actividad. Como escritor entendía la importancia de un modo particular de comunicación con el niño. Además, fue pionero creando un periódico infantil y fundando también un programa radial para niños.

Lo que hace de Korczak un personaje verdaderamente heróico es su firme postura, siempre en consonancia con el pensamiento y la acción. El Viejo Doctor se dedicó hasta el final a los niños rechazando la posibilidad de salvarse a sí mismo y -como saben- murió en un campo de exterminio nazi alemán junto a sus protegidos y el personal del orfanato.

Sus logros, revolucionarios para los tiempos en los que vivió, hasta hoy son una inspiración en todo el mundo.

El Año Janusz Korczak es una ocasión para recordar a este importante personaje y volver a estudiar su obra, así como para reflexionar desde el diálogo intercultural e intergeneracional sobre los derechos humanos del niño, tan fervorosamente defendidos por Korczak en la época cuando a un niño no se lo consideraba persona.

Janusz Korczak (1878-1942) nació en Polonia, en el seno de una familia judía de Varsovia. Se recibió de médico, pero toda su vida trabajo como educador, pensador, escritor, pedágogo y activista social. Desde 1912 ejerció como director del orfanato en la calle Krochmalna (para niños judíos) en Varsovia. En el 1919 inauguró otro orfanato (para niños polacos) fundado con las mismas bases. En ambos centros introdujo los principios de respeto a los derechos básicos del niño, que entonces era una novedad. Apostó por la eliminación de la violencia, introdujo claras reglas que tenían que cumplir tanto los estudiantes, como los educadores. Los derechos y obligaciones de los niños resultaban de la co-responsabilidad por el proceso educativo. Solia decir: lo que queremos no es modificar ni adaptar, sino entender y comunicarnos con el niño.

Los efectos de las actividades de Korczak despertaban el interés en Polonia y en todo el mundo. Sus trabajos en Polonia forman parte del movimiento de la Nueva Educaciónestablecido en el siglo XIX, cuyos representantes fueron entre otros John Dewey, María Montessori, Rudolf Steiner y Ellen Key. Korczak, al igual que ellos, hizo hincapié en la necesidad del diálogo con el niño como un socio igual. Decía: El niño es un ser racional, que conoce bien las necesidades, dificultades y obstáculos de su vida. Ninguna orden despótica, unos rigores impuestos o un control desconfiado, pero sí comprensión, fe en la experiencia, cooperación y convivencia.

Korczak era representante de un grupo importante de activistas que veían una necesidad urgente de cambios sociales. Lucharon por los derechos políticos y sociales de los marginados de entonces, sobre todo, trabajadores, mujeres, niños, minorías étnicas (incluidos los judíos). Sobre todo, se preocupaba por los niños pobres y huérfanos, pero también por los niños que sufrían como resultado de alteraciones en las relaciones familiares. Escribió en una ocasión: Si se divide la humanidad en adultos y niños, y la vida en la infancia y la adultez, podemos ver que hay muchísimos niños en el mundo y la etapa de infancia es muy importante en la vida. Mirando solo nuestra propia lucha y preocupaciones no notamos al niño, como en el pasado no notábamos a las mujeres, los campesinos, las naciones o los estratos sociales oprimidos.
Korczak reclamaba los derechos de los niños. Sus ideas influyeron en las iniciativas legislativas posteriores, como las que presentó Polonia, tanto en la preparación de la “Declaración de los Derechos del Niño” de 1959, así como al iniciar la formación de la “Convención sobre los Derechos del Niño”, aprobada por la Asamblea General de la ONU en 1989.

Korczak también fue coherente con su polifacética identidad nacional. Se consideraba judío-polaco, y lo más importante era para él una dimensión universal de la humanidad. Así que no sólo vivió en el mundo judío y polaco, sino que los combinaba en su obra social y literaria, actuando, escribiendo y trabajando en paralelo para ambos entornos. En los años 30 quería trasladarse a Palestina que había visitado dos veces, pero no se decidió a separarse de Polonia. Era un oficial del Ejército Polaco. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial se ofreció voluntariamente para el servicio militar. No fue admitido debido a la edad.

La vida y obra del “Viejo Doctor” siguen siendo una inspiración para muchas comunidades en todo el mundo, desde los profesores y estudiantes, por los artistas y activistas a favor de los derechos del niño hasta las organizaciones relacionadas con la Asociación Internacional de Janusz Korczak con sede en Varsovia.

La muerte de Janusz Korczak llegó al canon de los símbolos relacionados con el Holocausto de los judíos polacos. También se convirtió en el tema de las películas, de las cuales la más importante es el film “Korczak” de 1990, realizado por Andrzej Wajda, según el guión de Agnieszka Holland. Tuvimos suerte de verla subtitulada recientemente en el ciclo de cine polaco con motivos judios programado en el AMIA.

Czesław Miłosz, poeta polaco y ganador del Premio Nobel de Literatura, dijo de Korczak: Modesto en sus juicios sobre el universo, profundamente comprometido con los principios de la ética sin sanciones, nos muestra el enigma del poder del amor realmente sobrehumano.
Podríamos añadir, siguiendo al poeta: que Korczak se convirtió en un verdadero símbolo del tutor infalible. Esperemos que con la ocasión de la celebración del Año Korczak, al promover sus ideas y al difundir su obra, nos animamos también a ser mejores personas. Tal como lo hacía el Viejo Doctor.

18.04.2012


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