Declaran lugar histórico la calle Nueva York

Cientos de obreros polacos trabajaron en los
frigoríficos de Berisso

La Plata.- Testigo de la época de esplendor del puerto y de los frigoríficos, la calle Nueva York, en la ciudad de Berisso, a unos sesenta kilómetros al sur de la Capital , fue declarada lugar histórico nacional por un decreto presidencial que fue publicado ayer en el Boletín Oficial. Lejos del bullicio diario de los 15 mil obreros que en los años 30 trabajaban en los frigoríficos Swift y Armour; de los centenares de marineros de los barcos que atracaban en el puerto; de los estibadores y de los miles de inmigrantes que a principios del siglo pasado huyeron de la convulsionada Europa y hallaron aquí cobijo, Nueva York es hoy una silenciosa postal del abandono. Un grupo de vecinos que formó la Asociación Amigos de la Calle Nueva York convocó al Colegio de Arquitectos platense para que los ayudara a elaborar un proyecto de revalorización del lugar. Hace un año, asesorados por los profesionales y con el apoyo del municipio local, los vecinos presentaron ante la Comisión Nacional de Monumentos y Sitios Históricos un pedido formal para que la calle fuera declarada "lugar histórico".

 Nueva York, ayer y hoy: de la actividad productiva intensa y cosmopolita, al silencio y el abandono. Foto: Santiago Hafford En el decreto presidencial 735 se dice que Nueva York es "un testimonio excepcional de una unidad productiva-ambiental de una etapa significativa de la historia del país" y que "es un ejemplo acabado de tipologías arquitectónicas de finales del siglo XIX y principios del XX, en un área portuaria". Y destaca: "Los trabajadores del Sindicato Autónomo de la Industria de la Carne de Berisso tuvieron un papel protagónico en la jornada del 17 de octubre de 1945". La declaración implica la protección de los inmuebles, que "no podrán ser sometidos a reparaciones o restauraciones, ni destruidos, transferidos, gravados o enajenados sin aprobación o intervención de la Comisión Nacional ".

La instalación del saladero San Juan, el 24 de junio de 1871, impulsó el desarrollo del primer caserío. En 1904 se inauguró el primer establecimiento dedicado al congelamiento de carnes, La Plata Cold Storage SA, que tres años después pasaría a ser el frigorífico Swift, y en 1915 se fundó Armour. Hasta mediados del siglo XX hubo sobre Nueva York más de 120 comercios (en su mayoría fondas), conventillos, casas de juego clandestinas, sastrerías, relojerías, zapaterías y tiendas.
Sobre las casas de madera y chapa acanalada se montaron, luego, edificaciones de ladrillo que coinciden con el paulatino mejoramiento económico de muchos de los habitantes del lugar. Los años de retroceso marcados por el ocaso de los grandes frigoríficos -el último en cerrar fue Swift, en 1983- apagaron las luces de Nueva York. Entonces hubo una gran emigración; el cine fue demolido y decenas de viviendas abandonadas fueron usurpadas. Como a muchos edificios, a la Mansión de Obreros, erigida en 1920, sólo le queda la fachada.
"Nueva York puede compararse con la Corrientes porteña; acá había movimiento constante, pero cuando cerraron los frigoríficos todo se acabó. En este lugar hay trozos importantes de nuestra identidad que sería una picardía perder, como la cultura de los bares y el hábito de la charla", dice Rubén Salerno, de 72 años, que desde 1994 regentea el antiguo Bar Anglo Argentino de Dawson, uno de los comercios más tradicionales de la zona y uno de los pocos en los que aún hay actividad. "El bar es parte de mi vida. Empecé lustrando botas en la puerta y traje a mis novias a tomar café. Cuando me jubilé del frigorífico decidí alquilar el lugar para que no se viniera abajo", contó.
El actor Lito Cruz también está ligado al Bar de Dawson, que durante años manejaron sus padres. Cruz es presidente honorario de la Asociación de Amigos de la Calle Nueva York. "Esto nos ayuda a seguir adelante con nuestro proyecto: convertir el lugar en un gran centro cultural que atraiga al turismo y genere ingresos", dice.
El gobierno nacional se comprometió a invertir en la instalación de cloacas, el mejoramiento del empedrado y de los edificios, y la compra de la vieja usina eléctrica, que hace unos meses salió a remate. La Secretaría de Obras Públicas de la Municipalidad hará un relevamiento de las "patologías de los edificios para constatar el estado de las construcciones y las posibilidades de restauración y su costo", dijo el subsecretario de Producción de Berisso, Luis Stangatti. También debería hacerse un muestreo patrimonial de los casi 2000 habitantes del lugar. Desde Presidencia se afrontaría la solución habitacional para quienes estén ocupando casas abandonadas. "El Presidente nos prometió que Nueva York será incluida en el paquete turístico que se ofrezca a los visitantes del país y el exterior. Estoy feliz porque por la calle sólo recojo muestras de alegría de la gente", dice la vicepresidenta de la institución, Olga Gómez.

Por Pablo Morosi
La Nación , Buenos Aires
29.06.2005


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