Juan Szychowski alentó con vigor la actividad agroindustrial misionera

Su hijo Juan Alfredo rescata vivencias de sus padres, las coincidencias del primer viaje, las graves inclemencias del entorno, el esfuerzo y la creatividad, el ingenio y la visión para crear una empresa.

Posadas. Los eslavos procedentes de la fría Polonia llegaron desde un clima antagónico al nuestro y aquí dejaron que penetrara en su piel la calidez de tierra colorada.
Se instalaron con sólido tesón, como el que caracterizó a don Juan, un hombre a quien no lo amilanó nada, ni el viento ni  la marea.
Su hijo, el apostoleño Juan Alfredo, y su esposa, la posadeña María Aleida Torres, hicieron una reseña del accionar de sus mayores.
Los primeros inmigrantes polacos y ucranianos llegaron en 1897, y por segunda vez, en 1900,  en el barco Sicilia. Entre ellos viajaron, procedentes de Borzczów, en la Galitzia de Polonia , don Julián Szychowski y Carolina Padanowski, con tres hijos pequeños , dos varones y una mujer.
Entre aquellas familias de inmigrantes viajaba también la niña que después sería esposa de Juan Szychowski, Bronislada Kruchowski.  Juan tenía al llegar once  años y Bronislada siete. Esas familias no imaginaban el destino que les esperaba cuando pararon en el Hotel de los Inmigrantes, en la Capital Federal. Gobernaba el Territorio Nacional de Misiones  don Juan José Lanusse, quien convocaba inmigrantes para colonizar Misiones.
La caravana de familias llegó al puerto de Posadas. De allí en carretas, en una travesía de varios días, cruzando senderos  intransitables, viajaron  por San Carlos, Corrientes, para llegar a Apóstoles, Para evitar las lomas, atravesaron el arroyo Teví ro’ysá, nombre que alude a cola fría ya que al cruzarlo entre San José y San Carlos, se mojaban hasta la cintura...

Casa de adobe y paja
En su relato, Pancho, afirmó que su abuelo Julián,  pionero de la colonia Apóstoles, construyó una casa grande de adobe y techo de paja, al estilo europeo: comedor, cocina, horno de barro adentro donde se cocían panes y pollos, de anchas paredes.
Las  50 primeras  hectáreas que se les vendieron, las pagaron en diez años de plazo. Eran tiempos de palabra dada como compromiso que nadie osaba dejar de cumplir.
Los abuelos Julián y Carolina, trabajaron como Dios manda, duro y parejo, entre maizales y arrozales.
Carolina, de profesión partera, recorría en sulky senderos y trillos, porque no había caminos para atender a sus pacientes, de día o de noche. Y lo hacía también en zonas aledañas: Azara, Tres Capones, Concepción, Santo Tomé, y por su solidaria entrega la bautizaron El ángel de los Caminos.
Ella asistió a muchas madres y trajo al mundo a Mario y Capitán Nosiglia, que con el tiempo serían reconocidos médicos fundadores del sanatorio homónimo, en Posadas.
Los polacos eran serviciales, ayudaban en las tareas comunitarias a los demás paisanos con acostumbrada solidaridad.
Se reunían en galpones de adobe, para plantar o cosechar maíz y arroz, según las chacras de cada vecino, cocinaban en la Morocha, olla negra de hierro, sabrosos pucherones imprescindibles en la agotadora jornada.
Eran el esparcimiento frecuentaban reuniones sociales donde cantaban, bailaban y tocaban con violines, música de Polonia: polkas y kolomeikas.
Lejos de su tierra, añoraban y extrañaban el frío. Con alegría y perseverancia, hicieron patria en esta bendita tierra calurosa donde ejercieron trabajos rústicos y sacrificados. En 1914, en caravanas (viajaban así como protección a los asaltantes) venían a Posadas o iban a Santo Tomé a vender sus productos en los comercios instalados. Eran sus clientes: Barthe, Castinignoli, Molas además de las empresas acopiadoras.
Cuando no había plata, cambiaban sus productos por bolsas de sal o cuero de vaca.
Sin embargo los Szychowski conocieron la desazón y algo desilusionados regresaron  a Buenos Aires. Viajaron don Juan, herrero y carpintero, y su hijo Juan, de  25 años, ya casado con Bronislada.
En Buenos Aires trabajaron en el taller de otro paisano polaco, el noble Palaseski, recuerda Pancho.

Juan y el torno
El joven Juan aprendió allí a manejar el torno, que era su encanto y motivación  para trabajar, en un taller vecino.
Palaseski le regaló fresas de acero y con ellas cuando volvieron a la colonia, Juan fabricó,  en 1915, un torno de madera, con bancadas de quebracho chaqueño, que llegaban a Misiones para ser utilizados como durmientes del ferrocarril.
Un burro movía un malacate y ese impulso se trasmitía al torno.  Fabricó con él, piezas metálicas que componen un torno más preciso que aún puede verse funcionar. Con este nuevo torno fabricó Juan las piezas de las maquinarias de los primeros molinos de yerba.
Hoy está expuesto en el Museo Histórico de La Cachuera.
Don Juan confeccionó engranajes, diente por diente, a serrucho y lima.
En 1916 comenzó la siembra de arroz, luego vino la yerba, y ambos productos eran elaborados en un molino con  un sistema ideado por el visionario don Juan.
Se molían con ruedas de piedra que giraban, y las familias aseguraban que eran los más ricos que habían probado en su vida.
Juan construyó una represa hidroeléctrica con tajamar y logró generar la suficiente fuerza motriz para mover sus molinos.
Hoy son testigos de su voluntad con temple de acero numerosas herramientas expuestas en el museo Szychowski.
En 1927 cultivó la yerba donde hoy es la planta industrial de La Cachuera.
En 1936 construyó el molino de yerba mate, iniciando la elaboración del producto de la marca Amanda.
Contó con molinos de yerba y arroz, ampliados años después. Sus productos se vendieron en el país y se exportaron al exterior.
Su primer peón fue un tal Ramón y el segundo, un Paulino, quienes hablaban el portuñol. Atrás quedaron el hablar a media lengua polaca, y el molino de piedra, y la cuna de hierro de todos sus ocho hijos, pero que aún se conservan para orgullo familiar y de todos.
El establecimiento La Cachuera, toma su nombre de origen  brasileño de “cachoeira”, salto y cascada, cerca del Chimiray, arroyo conocido por su poca profundidad, y que tiene un rico historial.
Don Juan cursó solo hasta el segundo grado, aún así pudo construir la turbina generadora de electricidad, entre otros logros para su tiempo, fue un verdadero visionario.

La empresa
Su empresa se hizo familiar, y constituyó un emporio en esta provincia.  Su hijo, Juan Alfredo, que es un alto directivo señaló que su padre falleció en 1960.
Dijo que él mismo eligió donde descansarían sus restos, bajo la sombra de unos paraísos. “Para fertilizar la tierra”, pidiendo que se los entierren también allí  a su primer peón y su familia.
Su esposa Bronislada fue una abnegada mujer,  hospitalaria y consejera sin para de los colonos. Hoy, la Fundación de la empresa lleva su nombre.
Don Juan era  de principios éticos firmes; su palabra, un documento. Consejero también, de una inteligencia poco común.
En 1942 conformó con su esposa e hijos la sociedad Juan Szychowski e hijos.
Se levantaba de madrugada para tomar mate y coordinar el trabajo y cada hijo debía dedicarse a una tarea: o la huerta, o dar de comer a los patos y gansos, o desplumar  aves para acolchados.
Cuando don Juan se casó tenía 19 años y doña Bronislada, casi 15.  Ella confeccionaba ropa a mano, y la máquina de coser era a manija. Elabora pan y atendía la granja.
Por otra parte, la primera carreta tirada a caballo se construyó en la carpintería de Eduardo Sniechowski, cuyo hijo se casó con Enriqueta, una de las hijas de Don Juan y Doña Bronislada.

Mercedes “Mecha” Villalba
El Territorio, Misiones
13.04.2008


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